EL RELOJ


images

He empezado el día dando cuerda al reloj de pulsera que usó mi padre al final y que conservo. Es un LonginesAdmiral”,  de acero, redondo, con carátula azul y segundero pequeño. Sencillo, su correa de cuero negro asegura el ajuste.

Lo tenía guardado en mi mesa de noche, en el cajón.

Se echa a andar sin problemas, fijo la hora y pienso que hoy, “Día del Padre”, él no está. No está desde hace muchos años y debo haber usado el reloj infinidad de veces, pero hoy no sé por qué, siento que es especial. Mi padre tendría 110 años, cumplidos el 26 de diciembre de este año. Se fue hace tiempo con su risa, sus “malas pulgas” y con las matemáticas que fueron su pasión y mi tormento.

Hoy, que es “Día del Padre”, ponerme su reloj es casi un homenaje o así lo siento al menos. Cada vez que consulte la hora, miraré por sus ojos bondadosos y veré retroceder el tiempo: conoceré a mi madre de joven,  a mis hermanos cuando chicos, esperaré la salida del sol en algún campamento ingenieril perdido entre las sierras y sentiré cómo Manuel Enrique se sentía.

Casi nunca escribo los domingos pero hoy no es un día

corriente.  Empezó al ponerme el reloj y confirmar que mi padre no fue un hombre cualquiera.

 

YO TAMBIÉN SOY PAPÁ


Este domingo se celebra el día del padre, es decir que también es “mi día” y hoy viernes cumple años mi hija Paloma que vive en Buenos Aires.

Día del padre: una fecha buena para pensar en algo que se aprende con los años de práctica, sobre lo que abundan los consejos e historias de experiencias vividas, pero que siempre es como si fuera la primera vez que sucede.

Ser padre es una responsabilidad y una aventura: cada día es distinto y lo es cada hijo. Se puede desear el camino, pero emprenden su ruta. Como hicimos nosotros. Como lo hicieron tantos que nos antecedieron.

Miro atrás como padre y los años se juntan convirtiendo los días en anécdotas y trayendo recuerdos: el tiempo de colegio, los amigos, las esperas nocturnas, las risas y las bromas. El tejido de la vida en común. Soy padre pero también soy hijo, miro atrás y ahora sé que mi padre tal vez pensó lo mismo y así, retrocediendo encuentro que siempre existió la alegría de crear nueva vida y hacerse responsable tratando de ser guía.

Ser padre es ser alegre y enseñar un camino sabiendo que tal vez el sendero escogido será otro y nos va a parecer que así está bien.

Ser padre es ser maestro con cantidad de lecciones que enseñar. Ser hijo es aprender. Y así está bien.

 

DIA DEL PADRE


 

Hoy es Día del Padre. Los comercios esperan elevar sus ventas por la fecha, los correos electrónicos se llenan de ofertas así como la mayoría de los medios de publicidad. En muchos lugares se destapan o destaparán botellas para brindar con el “hombre de la casa” y por él.

Otros pensaremos en silencio en nuestro padre ido y como siempre, lo encomendaremos a Dios, sabiendo que continúa mirándonos y aprobando o meneando la cabeza ante nuestras acciones. ¡Día del Padre!

Sí, yo también lo soy y abuelo por añadidura y hoy recibí una nota en Facebook, que me llenó de emoción. Una nota de felicitación de un ex alumno mío, amigo muy querido.

Me saludaba por el día y felicitaba por todos los hijos, alumnos y alumnas, que he tenido.

Es cierto: son mis hijos. Les dí lo que creí mejor para que no tuvieran que pasar las penurias que pasé yo. Los aconsejé para que miraran bien el terreno y no tropezaran ni cayeran en los huecos y trampas en los que yo había caído. Siempre traté de velar sus pasos porque, vale la pena decirlo, mi padre lo hizo así y muchas veces no le presté atención. Fui dueño de mis propios errores, y ahora me doy cuenta que los caminos son difíciles con un guía e imposibles si no tenemos uno.

Por eso hoy, la nota de Héctor me hizo sentirme mucho más feliz que el contento grande que me dieron los saludos de mis hijas, nietos, yernos y amigos. Mucho más feliz digo, porque me sentí aludido por el Gran Libro, que habla de una descendencia tan numerosa como las estrellas del cielo.