NO CONFUNDIR HIPOCRÁTICO CON HIPÓCRITA


Descenso

Una noticia de las que parecen darse solo en el Perú nos dice que una unidad de bomberos estuvo retenida… ¡9 horas! (NUEVE, por si creyó ver mal el número) en el hospital Almenara, donde había llevado a un hombre que convulsionaba en la calle. La razón parece ser que en el nosocomio no había camillas y no querían devolver la de los bomberos. Luego de aireada la noticia, salió un señor a los medios para pedir disculpas y a ofrecer una investigación. Que yo sepa, las disculpas no salvan vidas ni curan.

Pero esta es la denuncia de un hecho que parece una práctica que yo me tocó vivir en carne propia hace algunos años en el mismo hospital, donde los bomberos me llevaron de madrugada en emergencia y el hospital no tenía ni camas ni camillas. No querían devolver la camilla en que estaba. El médico “jefe- de –no-sé-qué” (rima más o menos con me-que-tre-fe) se negaba rotundamente a admitirme e incluso acusó a los bomberos de “seguro haber estado celebrando el día de la amistad con tragos”. Al final, mi yerno “secuestró” una camilla y los bomberos pudieron irse a cubrir emergencias. En el hospital solo me atendieron cuando llegó, alertado por mi familia, un médico amigo que había tenido un alto cargo allí.

La hago corta porque lo que pude ver en el tiempo que estuve allí, bien podría calificarse como dantesco, pero estaría repitiendo lo que ya todos saben.

Ahora veo en Internet que en una clínica privada no atienden a una menor que tiene fiebre de 39°, porque exigen un pago de 170 soles y la EPS a la que está afiliada “no cubre emergencias”. Esto, digo, es común, lamentablemente común y no me lo contaron, lo sufrí yo, pero para mala suerte de los que confunden hipocrático con hipócrita, no me morí y me puede fallar la vista, puedo caminar mal, pero mi memoria está intacta todavía y recuerdo. Recuerdo caras, actitudes y ese no importarle sino a mis familiares.

No puede ser que quienes juraron una vez, olviden por dinero o desidia lo ofrecido y se conviertan de ángeles guardianes en vulgares ladrones y asesinos. Es cierto, no son todos, pero el “sistema” prima.

El “sistema” sabemos que no es justo: eso no significa que sea criminal…

EL RIESGO ES QUE SE QUIERAN QUEDAR


 

Delincuente

Parafraseo, poniéndolo en plural, el slogan colombiano de turismo, un país hermoso, digno de visitarse y disfrutar.

Lo que sucede es que algunos “turistas” colombianos han invertido la figura y se quieren quedar… ¡en el Perú! Por lo menos, si no se quedan sí lo establecen como base de operaciones; operaciones “non sanctas”: se dedican a extorsionar y asesinar.

Es tremendo lo que está sucediendo y la embajada colombiana no solo ha pedido disculpas por el accionar de sus malos compatriotas, sino que coordina entre ambas policías. Sin embargo, no nos debe extrañar, aunque alarme, este asunto: en el Perú hay descontrol, falta de vigilancia y el crimen, organizado o no, tiene un terreno fértil. La captura de mafiosos del vecino país que bajo la máscara de prestamistas hacían de su ingreso turístico algo, por lo menos 300% rentable (al decir de la prensa sobre los intereses usurarios que cobraban), asegurando sus ganancias por medio de pistolas y en ciertos casos, asesinando a sus víctimas, “para dar el ejemplo”.

Nuestro país recibe a todos con los brazos abiertos pero no podemos seguir con los brazos cruzados. Es hora de poner coto a la violencia y al delinquir nacional o foráneo en nuestro suelo. Es un tema que aparece como prioritario en las encuestas y el habla diaria de los ciudadanos. El publicitado auge financiero, sumado al descontrol interno, ofrece un terreno abonado para el crimen. Mientras tanto seguimos haciendo gala de nuestra gastronomía eximia, los centros comerciales abren en todo sitio, aumenta el parque automotor de vehículos nuevos y algunos peruanos (no todos) ven engordar sus billeteras. Esto es lo material.

Lo otro tiene problemas. Seguimos alegremente desorganizados mientras el hampa y la inseguridad campean. ¿Se está haciendo algo? Se me dirá que sí, que allí están las capturas y el “desmantelamiento”  de las bandas. No basta. De “botones de muestra” estamos hartos porque solo son eso y una camisa decente necesita bastante más que un botón.