PICAFLOR* ANDINO.


Picaflor, foto por D. Bathaver www.fotonat.org

En la agencia de publicidad, todos le decían “Picaflor Andino” porque galanteaba a cuanta mujer se le cruzaba en su camino y no perdía oportunidad de “meterle letra”; una mañana, hacia el mediodía, venía de la calle y en recepción estaba sentada una mujer muy guapa, que de inmediato concentró su atención, saludó a la recepcionista y dirigiéndose a la visitante, sin hacer caso a las muecas que le hacía la chica, se lanzó:

 

“¡Buenos días! ¿Vienes para algún casting de modelos? Si quieres pasa a mi oficina mientras esperas al productor…” y preguntó acto seguido a la recepcionista si le había avisado; no obtuvo respuesta, porque la visitante le dijo que venía a buscar al gerente.

 

¡Ah…! dijo él, cambiando por si acaso el tú por el usted “pero pase a mi oficina mientras lo espera…, disculpe ¿es para algo especial que viene?…; “No, nada especial” dijo ella, “vine, porque vamos a almorzar juntos, es mi esposo…

 

Picaflor Andino” se puso rojo como un tomate y farfullando un “permiso” voló a refugiarse en el baño de la segunda planta.

 

 

 

*El picaflor, colibrí o papamoscas es un ave que debe su nombre a que se alimenta, en pleno vuelo, metiendo su largo pico en las flores.

Fotografía: http://www.fotonat.org

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¡BLOGUEROS UNIDOS JAMÁS SERÁN VENCIDOS!


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Esto es lo que me gusta de los blogs y sus autores, porque gracias a amigos internáuticos que viven al otro lado del charco, puedo volver a publicar sin hacerme un lío ni ser licenciado en ingeniería electrónica con especialidad en informática, cursos de redes y específicamente sobre el apartado “Blogs”…

 

Apenas conseguí publicar la entrada “Parece que hay problemas…”,  ellos (ustedes, pues) respondieron solidarizándose y dándome consejos; me decían desde que no me desesperara hasta comentarme que eran una “nulidad electrónica” y me comprendían.

 

Franizquierdo me dio la solución simple de asociar dos teclas, copiar y pegar, lo que fue confirmado de inmediato por Alejandro Montero III y otros amables blogueros más, que por la premura en escribir omito nombrar.

 

La entrada que publiqué fue la que estaba destinada a hoy mismo y no pude “subir”, o sea que probé hacerlo siguiendo el consejoblog recibido y… ¡funcionó!; como le decía a mi esposa que espectaba mis afanes: “A los setenta años, hoy, he aprendido algo nuevo y se lo debo a quienes son amigos de tecla y pantalla”…

 

Puede parecer excesivo mi entusiasmo o un poquito ridículo hacer bulla por algo que en verdadparece tan sencillo; pero lo que sucede es que pocas veces -muy pocas-  alguien tan negado para la mecánica y la electrónica, con una motora fina que es más corriente que el plomo, producto de un infarto cerebral, puede solucionar algo que es como hacer que un conector de enchufe cuadrado, entre y quepa bien en un tomacorriente de agujeros redondos y el artefacto, al otro extremo del cable, funcione a la perfección…

 

¡Gracias por preocuparse, por alentarme, por desearme buena suerte, por solidarizarse y por ayudarme! ¡Gracias por hacerme sentir que de veras tengo una familia electrónica, que no conoce de fronteras!; no importa si creen que exagero, porque en realidad mi corazón está muy alegre y agradecido.

 

MANOLO ECHEGARAY (blog “manologo”).

EL TÚNEL.


 

 TÚNEL

 Este post no tiene nada que ver con esa gran novela de Ernesto Sabato (sí, sin acento en la primera “a”) de la que me presto el título, ni tampoco es una victimización; es solamente que desde hace tiempo vivo viendo como si estuviera permanentemente en uno.

 

Se ríen de mí cuando digo que no veo bien y sin embargo señalo algo muy pequeño que está en el piso, como un clip, por ejemplo;  hacen bromas: “Dice que no ve nada bien y sin embargo… ¡mírenlo, como sería si viera…!”.

 

Claro, es difícil para quien no la sufre, tener la llamada “visión de túnel”, es decir, tener restringido el campo visual y mirar como si uno lo hiciese por un agujero: un túnel, precisamente, porque no hay visión periférica.

 

Lo que pasa es que “enfoco” al frente y si tengo fijos los ojos, veo a donde apuntan, pero no arriba, abajo o a los costados; si los muevo, desenfoco y tengo que esperar a que la nueva imagen se recomponga. Soy miope desde los 7 años y los dos infartos cerebrales que siguieron al primero (que me dejó ciego total por cuatro meses, más o menos y del que me recuperé –mal- poco a poco) disminuyeron aún más mi capacidad de visión.

 

Cuando me ven con anteojos, creen que los uso para mejorar este problema, pero en realidad me ayudan en algo con la miopía y explico a veces que no es cosa de los ojos, sino del cerebro; es el centro de la visión allí el que sufrió la pérdida (dicen que total) de neuronas por el accidente cerebro-vascular (ACV) y que la plasticidad de ése órgano maravilloso, que valoramos tan poco y que en realidad nos hace “ser”, restituyó en algo.

 

Cuando estudié anatomía en el colegio, me dijeron que las neuronas eran las únicas células que NO se recuperaban; sin embargo soy la prueba viviente (como otras muchas, estoy convencido) de lo contrario. En el primer examen -luego del ACV primigenio- al que me sometieron, mi zona occipital del cerebro, aparecía negra: sin neuronas. Claro, no veía absolutamente nada.

 

Pero contra lo que me habían dicho (y que yo no sabía) mi organismo fue recomponiéndose y en el cerebro “otras” neuronas, tomaron el trabajo que antes hacían las que murieron: comencé a ver. Primero luces y sombras, después esta visión de túnel, pero con la “borrosidad” del que es miope.

Sí, veo, pero mal. Lo que sucede, suelo decir, es que esas neuronas no son las especializadas originales y además… ¡son peruanas!, o sea que veo… mal. Pero ¡veo!

 

Por eso cuando me hacen bromas sobre esto y lo “bien” que veo, me río y pienso que es muy difícil de entender algo si uno no pasa por la experiencia. Bien dice el refrán que “nadie experimenta en cabeza ajena”… ; yo solamente agregaría un ¡NADIE! grande, para que se vea bien.

 

 

EL AGUA Y EL ACEITE


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 No es normal que ambos líquidos se unan. Sin embargo un milagro de la física parece estarse operando ante nuestros ojos.

La unión de antagonistas la vemos cada día en la política criolla y el fin parece ser la supervivencia. No importa lo pasado, las ideas contrarias, los principios deshechos o lo que caiga, con tal de mantener una vigencia que se hace sospechosa.

Parece que debemos esperar más de lo mismo, cuando se ve a Marisol Espinoza ir con el candidato Acuña. Sus razones tendrá, pero quien guardó la cordura y el perfil bajo, resistiendo al maltrato oficial, si de pronto decide seguir a una persona que tiene serios cuestionamientos.

Así como se “blanquean” capitales o “legaliza” dinero mal habido, me presumo que estamos ante un caso de “blanqueo electoral” del candidato Acuña. Hay, es cierto, otros más pero esta última acción es evidente.

Algunos tratan de aparentar lo que no son y para eso buscan el reflejo de otros que ceden al embrujo del espejo porque creen que allí leen su futuro; y no se percatan que el espejo devuelve las imágenes al revés.

 

Foto: “LA REPÚBLICA”

 

LA FERIA DE LAS VANIDADES


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No me refiero a la novela de Thackeray (cuyo título se completa premonitoriamente para nosotros, eso sí, como: “Una novela sin héroe”), sino que el título este tiene que ver con las inminentes elecciones para alcalde de Lima; no pongo “alcaldesa” también, porque además de parecerme un poquito huachafo, hay una discusión sobre si el término existe y debe usarse o no.

Estamos en medio de algo que va mostrando a diversos personajes que proclaman su “vocación de servicio”, cuidando de enseñar lo que ellos consideran son sus mejores ángulos. Unos hablan mal de otros, que a su vez, hablan mal de los unos.

En un post anterior que se titulaba “Todos contra todos” trataba de graficar la situación. Esta, en verdad empeora conforme la fecha -¿fatídica?-  se acerca. Salen a relucir garras y colmillos y las sonrisas congeladas se convierten en muecas. Y el público asiste alelado a un espectáculo que tiene como pretexto la ciudad, cuando la realidad parece ser distinta.

Se pondera el cemento, se boicotean obras que recién nacen, todos dicen tener “la clave” para acabar con la inseguridad, se calla en cuatro idiomas y al final, desvestidos la mayoría de los aspirantes muestra un físico enteco que ni siquiera el photoshop arregla.

Eso sí: se sienten ganadores y por lo general demuestran ofrecer más de lo mismo (¡nada!) y en vez de soluciones prometen y prometen muchas cosas que ellos mismos saben que no van a cumplir.

Sin embargo se relamen si las encuestas les aumentan un punto  y al que comanda el grupo le pesa una denuncia que a la ciudadanía parece no importarle. Se baila, se canta, se chancea, se ofrece mercancía que brilla y espejitos; el ambiente –para ellos- es festivo. Hinchados como pavos proclaman humildades mientras miran a la ciudad como un botín. Feria de vanidades: fiesta de personajes de comedia o pasarela de clowns a los que el maquillaje se les corre.

¡Qué tremendo que el voto ciudadano valga un cono de palabras acarameladas, obras que son galletas o un plato de fideos con promesas…!

 

EL MUDO, EL MILAGRO Y LA HUMILDAD


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De pronto se hizo el milagro: el mudo habló y dijo que “tomaba con humildad la resolución que le permitía seguir en campaña”. Es decir, toma con “humildad” lo que ahora le es favorable y que le hizo pasar de la mudez a la gritería desafiante. Ahora “humildemente” (humildad, humildad, cuántas cosas suceden en tu nombre) acepta lo que antes tildó de fraude en “espontánea manifestación popular”.

¿Cuántas veces hemos visto el numerito? ¿Alguien cree que las “portátiles” tienen algo de popular además de ser llevadas en combi y retribuidas con fideos, por ejemplo? En la Roma antigua a estas concentraciones ayayeras, las llamaban “manifestaciones de clientes”, porque el patricio o senador, pagaba a los que lo vitoreaban que se llamaron así: los clientes. De ahí viene el “clientelismo político” y a buen entendedor, pocas palabras.

El hecho es que el mudo milagrosamente hablador y vocinglero no solo sigue en carrera municipal, sino por lo que dicen las encuestas, puede ser el próximo alcalde limeño. Las encuestas lo dicen y “vox populi, vox Dei”. En situaciones como esta, es preferible ser ateo.

 

Ilustración: Caricatura de Quino (tomada de Internet).