3,700 & COUNTING…


 

3,....

Abrumadoramente abrumante: casi 3,800 correos electrónicos sin leer y estoy seguro que cuando acabe de escribir este post la cifra habrá subido…

 

Quisiera pedir disculpas a todos los que envían sus e-mails, a los que dan “me gusta” o comentan mis entradas en este blog desde el lunes  y en “eltigredepapel” que es un poco más esporádico; sucede que escribir y leer en la computadora no me fue técnicamente posible por varios días y el celular con su pantalla táctil y mi impericia (por llamarla de alguna misericordiosa manera) hacen que responder sea lo que llamarían “un parto traverso”.

 

Leo allí para ver si no hay nada excesivamente urgente que requiera mi inmediata participación y lo uso en realidad para lo que fue primitivamente diseñado: escuchar y hablar; confieso que a veces utilizo Whatsapp o veo algunas noticias en el aparatito, pero en general soy de teclado grande y pantalla ídem por el tema de la mala visión y la ya mencionada impericia.

 

Escribo, sí en mi renovada computadora, pero entre volver a poner lo que usaba (formatearla, pues), escribir para el sitio web (que me paga) y hacerlo para mis dos blogs  (gratis nomás) el tiempo vuela, el cansancio cunde y a veces es bueno ir al baño, comer y dormir….

 

No se molesten por favor, pero voy a borrar sin leer lo que no sea urgente, imprescindible e impajaritablemente necesario este sábado, para empezar el lunes a leer desde “0” los posts que tienen la bondad de enviar siempre.

 

Gracias por leer, por escribir y por tenerme paciencia.

Prometo leer, contestar o comentar algo y ser buena persona.

 

Eso, desde el lunes.

 

¡Abrazo a tod@s!

 

Manolo.

 

(Ya hay 3,750 mensajes…)

 

Imagen: blog.esimparable.com

(no soy yo, pero la imagen lo dice todo)

Anuncios

TODO SE VE Y SE OYE


TODO SE VE Y SE OYE

El Gran Hermano de Orwell está por aquí hace tiempo, ubicuo, omnividente y a la escucha.

 

Nos mira, oye y sabe sobre nosotros más que nosotros mismos.

 

Colaboramos entusiasmadamente con su conocimiento.

 

Es un monstruo todo ojos y oídos con una sola boca que sonríe atractiva.

 

Pasa por invisible para la mayoría pero cuando por casualidad se le vislumbra produce miedo.

 

Tiene nombres inofensivos y hasta simpáticos.

 

Parece un buen vecino que riega su jardín.

 

Se mueve sin dejarlo, pero su rastro son las manchas de sangre.

 

Siempre viaja montado en la tecnología.

 

Si te viene a buscar… ¡no abras la puerta!

¿GENERAL YO?


kepi4

Hace años trabajaba en Palacio de Gobierno y estaba a cargo de la comunicación de este; un día en que tenía una reunión fuera, mi asistente pidió un taxi que me recogería, pero cuando bajé en busca del vehículo, me encontré que no estaba y pregunté a la chica policía que estaba de servicio, atendiendo en el mostrador de la entrada, si no había venido el conductor de un taxi preguntando por mí; me respondió que sí, pero que el oficial a cargo de una tanqueta que estaba al principio de la calle, le había impedido estacionarse y se había ido.

 

Volví a subir las escaleras, se pidió otro auto y pude llegar, tarde, por supuesto, a la reunión, no sin antes decirle a la chica que estaba en la puerta: “Dígale al oficial, que el general Echegaray se molestó por lo del taxi y que si las órdenes son que nadie se estacione cerca de esta puerta, lo comuniquen…

 

Lo dije, en verdad molesto y sin pensar lo que hacía (cosa que uno no debe hacer nunca; eso de pensar antes que nada, es una garantía); al día siguiente, ingreso y estaba la misma chica del día anterior; nos saludamos y ella me dijo: ”Disculpe doctor… ¿Es usted general…?” Yo la miré a los ojos y reprimiendo la risa que casi se me sale le respondí: “¿Usted qué cree…?” y subí rápido a mi oficina; por supuesto, no se me ocurre que la chica creyera que con mi metro sesenta y poco aspecto militar o policial, podía serlo…

 

Pero siguieron diciéndome “doctor” aunque no soy abogado ni médico (a ellos coloquialmente se les llama así) y por supuesto no tengo un doctorado en nada; digamos entonces que son cosas de la administración pública…

 

 

 

Imagen: arturinsa.com

VIENTO


galeria.dibujos.net

El viento le agitaba los cabellos y él creía que se los llevaba de a pocos, por eso usaba sombrero o gorra siempre que estaba afuera, cuidándose; ya crecido y calvo, siempre le echó la culpa al viento y no se fijó nunca que dentro de sombreros y gorras se iban sus cabellos, porque al asunto genético no hay quien le engañe.

 

 

 

Imagen: galeria.dibujos.net

MI MAMÁ ME MIMA


PINTEREST

El pequeño era engreidísimo y a veces resultaba francamente insoportable; sus rabietas, que producía el no obtener lo deseado, fueron célebres y en la familia todos trataban de darle gusto para no tener que sufrir una.

 

Así creció, engreído y estrellándose contra una realidad que no resultaba tan dulce como hubiera querido; ya viejo, quienes tenían contacto con él lo consideraban un amargado y tejían mil teorías.

 

No se imaginaban que todo había empezado cuando la chica le dijo que no.

 

Imagen: PINTEREST.

INVENCIONES.


www.freepik.es

La solución siempre fue inventarse las cosas si el asunto se presentaba difícil; cuando era muy chico inventaba los resultados de las divisiones que hacía como deberes en la casa: pulcras y ordenadas, a simple vista, estéticamente lógicas, eran producto de su imaginación.

 

La madre cayó en ello porque la profesora, intrigada y ante el silencio del niño, le preguntó si sabía cómo llegaba él a esos resultados…

 

Es una historia que conozco bien, porque yo era el niño y me pregunto ahora ¿qué será de esa profesora…?

 

 

Ilustración: http://www.freepik.es

LA CAJITA.


CAJITA DE TETÉ

Pequeña, antigua, indudablemente fina, con quién sabe cuántos años, hecha de madera delgada, forrada por fuera con lo que parecía cuero de color guinda que mostraba arañazos de uso, y las iniciales “A. S”  grabadas en la tapa; le di vueltas y curioso, imaginé…

 

 

Las iniciales “A.S”  grabadas en la parte de afuera podrían corresponder a las de mi abuela paterna, Antonia del Solar, porque no sé si ella exactamente, pero sí su familia, había vivido en París, donde se fuera a radicar dejando el Cuzco y la hacienda inmensa cuya “capital” era lo que hoy es el pueblo de Lucre; estas son cavilaciones mías, hechas uniendo lo que mi padre me contaba, porque ciertamente la cajita no tenía más señas ni conozco su historia pasada; solo sé que la tenía mi hermana mayor, Teresa o Teté como le decíamos todos – sus hijos incluidos (con ese arequipeñísimo “la” antecediendo al nombre)- que falleció a los ochenta y cinco años, unos días antes de cumplir uno más hace solo unos meses.

 

 

Teté ya casi no salía, comía casi nada, era divertida, amable, aguda y caprichosa; mi hermana era de esas personas que uno encuentra una sola vez en la vida…

 

 

La cajita –porque de eso se trata esta historia- llegó a mis manos porque mi sobrina, que se encargó dolorosamente de ordenar todo lo que Teté tenía en casa, para repartir entre sus dos hermanos y ella misma los recuerdos de toda una vida, donar libros, muebles, electrodomésticos y menaje; la casa, por decisión de los tres hijos se cerraría para después venderse.

 

 

Teresa María, mi sobrina, me trajo de recuerdo la cajita y al abrirla,  encontré que tenía dentro una fotografía tamaño “carnet” en blanco y negro  de Teté…; luego de la sorpresa que me llenó de recuerdos que se agolpaban rápidos, vi  que la tapa estaba forrada por una especie de seda guinda con las palabras  “Ch. FONTANA  & Cie.   PALAIS ROYAL  96 a 98   PARIS” impresas en dorado y en la parte inferior con terciopelo, ligeramente levantado que tenía cuatro ranuras, para exhibir el contenido que habría sido un juego de tres joyas: anillo, aro y un par de aretes…

 

Guardo celosamente la cajita que en alguna época contuvo un juego de joyas que mi hermana heredó de nuestra abuela Antonia y que ahora guarda para siempre una joya mayor: el retrato de Teté.