VIVIENDO EN LA ÉPOCA DE LA CARRETA


RUEDA

Ya van dos artículos en el diario “La República” donde un columnista, bloguero e internauta notable por más señas, demuestra que el JNE, que debería entre otras cosas garantizar que las elecciones sean transparentes y confiables y se declara impotente de verificar las hojas de vida de todos los candidatos: es mucho, es sobrehumano, es imposible vive en un pasado remoto. Es cierto, en un país donde en muchas comisarías todavía se usa la máquina de escribir, chequear los datos de miles de aspirantes “a mano” (leyendo uno por uno), es una tarea diabólica, nigromántica, mágica.

Incluso se ha pedido el concurso y buena voluntad de la ciudadanía para las denuncias respectivas de encontrarse ilícitos. Es decir, dependemos de la “buena voluntad” y del azar para estas elecciones. Se alegará que no hay plata, la falta de personal y de tiempo, la inmensidad casi navegable de información por verificar…  Se pondrá el parche antes que salga el chupo; se pedirá disculpas por anticipado para seguir conduciendo la carreta al paso cansado de un caballo viejo mientras pasan, remolineando polvo, veloces automóviles.

¿Por qué el JNE y tantas otras instituciones no caminan al paso que debería caminar un Estado moderno?: por desconocimiento, es una respuesta; por desconfianza (hija del desconocimiento, ayuntado con la ignorancia) otra. ¿El resultado?: esto. Sin embargo hay soluciones que cuestan cincuenta centavos (el periódico)  y una llamada por teléfono: pero no hay peor ciego que el que no quiere ver, ni sordo que el que finge no oír. Es un programa de computadora la solución en este caso.

¿Por qué a los que saben no los llaman, ni los escuchan o consultan? Ganaríamos todos y la carreta iría como decoración. ¿El caballo?: está viejo y merece jubilarse.

MIL PERDONES


Perdón (gato)

Debo pedir disculpas, porque ayer traté de subir un artículo que me pareció muy bueno y no salió sino el título en el blog, e incluso como si fuera un post mío. Pero WordPress cumpliendo lo que hace siempre, lo linkeó a FB y a Linkedin (el título nomás). Como vi que resultaban infructuosos mis esfuerzos, borré la entrada, pero a los que les llegó, les aparecía un mensaje diciendo (como debe ser) que no se encontraba el texto.

Un amigo me  avisó por correo que no podía ver mi blog y le respondí explicándole lo sucedido.

Anteayer cambié la apariencia de blog (“tema” le llaman) y no hice nada más, supongo que por temor a hacerlo mal o enredarme. Toda la mecánica sigue igual. Los cambios (lo ponía en mi post) son lo único permanente pero me gustan algunas cosas que parecen no hacerlo.

Escribo esto, porque como dicen “al mejor cazador se le va la paloma” y se podrán imaginar que como cazador soy un tremendo desastre; es decir ni la veo.

Hoy es viernes y para el blog cierro la semana, pero no quiero irme sin pedir disculpas y desear que lo pasen muy bien.

BAJAR


 

Si pongo “bajar aplicaciones” en el título, se pensará que se trata de servicios útiles para el teléfono celular. No es así, el mío es antiguo, bastante sencillo y nunca lo he “cargado”; tiene todo con lo que que vino. Ni siquiera navego en Internet, porque pienso que hacerlo (al menos para mí), necesita de la tranquilidad y espacio visual que me da una pantalla donde puedo mirar y un lugar tranquilo (mi mesa de trabajo). Es cierto que antes entraba en Internet a veces para navegar novedades en momentos de ocio y lugares distintos con mi ahora viejo Communicator de Nokia. Era una bala entonces, antes de los smartphones y las pantallas táctiles. Ahora está donado a un museo que yo no sé si existe, en la Universidad Católica. El tiempo ha pasado y cobró su peaje. El celular ahora sirve para llamar y que me llamen. No “uso” aplicaciones y me veo como un cavernícola ante las maravillas de la rueda. Sin embargo, sí “bajo” muchas cosas usando Internet en mi computadora. Tengo facilidades que me ayudan; me traen las noticias, me cuentan de la temperatura ambiente y brindan esas cosas que a veces son inútiles pero que entretienen.

Internet es para mí un parque de atracciones y me subo a los juegos, los miro, experimento y si es que me gustaron, repito. Me fasciné con Facebook y hoy entro bien poco, más que nada, para saludar los cumpleaños de amigos y ver alguna novedad. Estoy en Linkedin, YouTube, Google+, Twitter y WordPress. Es bastante “trabajo” si además veo algunos periódicos y uso News Square. Es que también escribo para mi blog y dos sitios de la Web (son asuntos distintos cada uno) un artículo diario del lunes hasta el viernes. Sí, ocupo mi tiempo y leo un poco “en físico” (no como antes), pero lleno las horas. ¿Me canso? Sí, me canso, ¿pero descanso?: cuando duermo.download

No sé si es que hago bien, pero a estas alturas con un libro, el parque de atracciones electrónico y escribiendo un poco, los días van pasando.

Antes los días eran largos y las noches muy cortas, lo que ahora se invierte. Es que cuando se ha caminado un poco y te duelen los pies, el caminar agota y de pronto dan ganas de sentarse a la sombra y nada más pensar.

Bajo” aquello que me gusta o llama la atención. Son para mí como juguetes nuevos a los que de repente les pescaste los trucos y entonces busco o van llegando cosas que me atraen. Y “desarmo” el juguete hasta que puedo ver la raíz de su magia. ¿Qué quieren? ¡Soy feliz!

 

PEQUEÑO DESCANSO


 

Hasta el próximo jueves.

Una semana de descanso para que leer no sea aburrido.

¡Hasta entonces!descanso

TENGO HAMBRE… ¡IMPRÍMEME UNA PIZZA!


Pizza

Cada día la ciencia y la ficción se acercan tanto que parecen estarse fundiendo en un solo concepto que resulta posible.

Es cierto que pasarán los años y las décadas para que veamos primero asombrados, después como corrientes, adelantos que a veces parecen fantasía, pero el hombre capaz de crear en sus sueños, camina en su vigilia en la aplicación de la ciencia a unas tecnologías que hacen posible lo impensable.

Hace unos pocos años, nada en la historia del hombre, no se imaginaba unir sin hilos a cientos de millones y hoy Internet achica impresionantemente el mundo. Pasa así con casi todo lo que el hombre fabrica; hasta ayer no existía y mañana se vuelve cosa del pasado. El tiempo deja atrás los adelantos y nos pone en un futuro que velozmente se convierte en presente.

La noticia del interés por el desarrollo de una impresora 3D, que con la tecnología adecuada utilice insumos necesarios para imprimir comida, parece sacada de un cómic de anticipación o una novela que trata de los mundos futuros.

No sé cuándo verá la luz un prototipo que funcione y si se diversificará masificándose. Hay de por medio muchas cuestiones “prácticas”, pero el avance sobre lo que parece un sueño es innegable.

Así es como el hombre camina y ha caminado siempre: persiguiendo los sueños más bizarros y tratando de hacerlos realidad.

 

 

La agencia espacial de EE.UU. está interesada en la parte tecnológica: proporcionar comida a los participantes de misiones espaciales a largo plazo. Sin embargo, el impulsor de la idea, Anjan Contractor, espera que su dispositivo se utilice en tareas más importantes, como la compensación de la falta de alimentos en el mundo y así superar el problema de la desnutrición.

 

Contractor recibió dinero por parte de la Nasa tras la creación de un prototipo de la impresora 3D para reproducir chocolate.

Se supone que la impresora preparará la comida a partir de ingredientes en polvo que se almacenan en cartuchos extraíbles. Mezclando los ingredientes en varias proporciones, y con la adición de agua o aceite, el dispositivo prepara diferentes platos. La caducidad de un cartucho puede llegar hasta los treinta años, asegura el ingeniero.

El primer producto que podrá ‘imprimir’ el mecanismo será una pizza. La impresora 3D utilizará un software con código abierto, lo que permitirá a los entusiastas mejorar el dispositivo y ampliar en el futuro el surtido de platos

Texto completo en: http://actualidad.rt.com/ciencias/view/95172-nasa-impresora-3d-comida

“EL QUE MUCHO ABARCA…”


google-plus-logo

Es totalmente cierto. A mayor extensión, mayores problemas. La muestra palpable es Google+ o Google Plus, como estén acostumbrados a llamar a un servicio que parece que al ser parte de un conglomerado inmenso y hacer la competencia al viejo SKYPE, no ha previsto que la Ley de Murphy* está lista para atacar y que lo hace.

Pacientemente he tratado infinidad de veces de comunicarme con mi hija Paloma en Argentina y cada vez que lo intento es una nueva aventura la que empiezo. Al principio pensé que era yo y mi impericia, luego le eché la culpa al ancho de banda, después a mi computadora y finalmente al programa mismo. Seguí todos los pasos: verifiqué la máquina por si algún virus hacía de las suyas; el ancho de la banda era el correcto y la velocidad de conexión también. Reinstalé el programa y a veces conectaba y otras veces no. Cuando ya estaba hablando y viendo salía un letrerito diciendo que había fallado la conexión y volviera a intentarlo. Si lo hacía, el programa me decía que estaba participando en otro “hangout” (como le llaman aquí al verse y hablarse). Al rato, Paloma me invitaba y yo aceptaba esperanzado. Se volvía a ir la señal. Al final decidí hablar por teléfono. No hay imagen y cuesta, pero por lo menos Alicia y yo oímos su voz. He decidido que no quiero más “hangout”, porque ya no resisto ese estar-y-no-estar alternativo. Hablaré –hablaremos- por teléfono aunque cueste. Escribiré por mail. Espero que el correo que es también de Google no me traicione y con el tiempo que lleva operando, haya fumigado sus “bugs” que no son simpáticos conejos animados, sino bichos de la peor ralea: la electrónica.

A ver si uno de estos días probamos con SKYPE; solo que para eso y asegurarme un poco, le pediré a mi técnico amigo que me ayude. ¿Por qué no lo hago ahora?, muy sencillo: es que cuando escribo esto es viernes, son las 7.00 pm, lo subiré a Internet el sábado, el domingo es el Día de la Madre y me parece que unos días más no harán mucho daño. Total, las cartas que mi padre y mi madre se escribían entre Arequipa y Lima, viajaban en los barcos de una ciudad a otra y a veces las noticias llegaban con un buen mes de atraso. ¿Emergencias?  Por ahora, teléfono.

 

*La Ley de Murphy dice que si algo puede salir mal, va a salir mal.