LA DESTRUCCIÓN DEL PARAISO


 

 

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imagen: www tvperu.gob.pe.

 

Empresas inmobiliarias decidieron “ampliar terrenos construibles”  y no encontraron manera más expedita y fácil que destruir para empezar una pirámide de más de 5000 años de antigüedad, para seguramente después continuar con las otras doce del complejo arqueológico protegido llamado “El Paraíso”.

La noticia ha saltado fronteras y mares denunciando lo que está sucediendo. Porque lo que aquí pasa no es en algún escondido punto del país (lo cual sería igual de malo, censurable y pasible de pena) sino en Lima, capital del Perú, este país donde parece que cualquiera puede hacer lo que quiere. Y digo que “cualquiera” aunque en este caso se tiene registradas las razones sociales de los vándalos y se conoce los nombres de quien los representa “legalmente” (¿es legal representar delincuentes?).

Es una muestra más de que el pasado no importa y tampoco la historia. Interesa el lucro y para obtenerlo las barreras no existen.

Me da vergüenza tener connacionales  de esa calaña. Me da vergüenza que alguien maquine esto y me avergüenzo de los operadores de las máquinas que hicieron tabla rasa de un pasado común  y que, es inútil decirlo, pertenece no solo a los peruanos sino a todo el mundo.

¿Qué está pasando aquí? La respuesta será “nada, lo de siempre” y pronto la terrible noticia será olvidada y de pronto, conforme pase el tiempo se venderán los lotes ganados en forma totalmente delincuencial, registrados por una institución desavisada o corrupta (no digo que lo sea, por si acaso alguien quiera acusarme por ser difamador), comprados, revendidos mucho más de una vez y allí se construirán casas y edificios, sobre el terreno en el que los antiguos vivieron, enterraron sus muertos y adoraron a dioses que hoy, para las religiones, son ídolos.

Lo que unos ojos malignos miran como un pampón con restos de construcciones y tierra, es donde hace cinco mil años caminaba lo que hoy es nuestra nación.

¿Qué hacer? La respuesta es compleja: para empezar lo que falta es lo más importante de un país; educación se llama.

Educación que trae conocimiento, respeto y que entrega valores poniéndolos en el lugar que corresponde. Y es que parece que no se quiere empezar. ¿Será porque un pueblo educado es un obstáculo para lograr lo que de otra manera no se conseguiría?

Tener un ministerio es solo poner curitas en el cáncer. Las raíces del mal se hunden en nuestra historia de colonia y república. Será así hasta que alguien, en algún momento decida que vale más un pueblo educado que cien años de lucro.

La destrucción de “El Paraíso” es una muestra más que aquí “no pasa nada” y que hablar sobre eso no es noticia, porque no es “positivo”.  De pronto, lo que se obtenga de esta acción ilegal será juzgado así. Total… ¡si se construye casas!

VIEJOS PAPELES


papeles

Estuve revolviendo las cosas y me encontré con papeles de los cuales había olvidado su existencia y debe ser que alguna vez me interesaron, los guardé y quedaron allí en algún fólder para cuando la oportunidad de usarlos se presentara.

Hoy he recorrido años sin orden cronológico alguno, en completo desorden, encontrando poemas primariosos, artículos sesudos copiados de algún sitio, curiosidades varias, cartas que aún esperan respuesta –que ya sería inútil- y en fin, todo aquello que se va acumulando y resiste a limpiezas, selecciones, depuraciones varias. Muestra al fin de momentos que tejieron mi vida. ¿Importantes?: la mayoría no. Por lo menos ahora.

Algunos guardan el valor sentimental de los recuerdos y muchos de seguro ni valen el papel en el que están escritos. Sin embargo el recorrido hecho con el afán –quizás un tic- de ordenar, hizo que hiciera un viaje sin tiempo a lugares extraños y rincones curiosamente conocidos y por qué no decirlo, seguramente amados. Un viaje que me llevó a mirarme por dentro, a escrutar pedazos de un pasado, que ahora lo noto, fue tejiendo pacientemente mi presente.

Hallarme con un yo casi olvidado a veces irreconocible, ha hecho que detenga mi tarea y guarde para más tarde –no sé bien cuando- el volver a mirar algunas cosas que podrían servir. Estoy seguro que dentro de algún tiempo volveré a repasar los viejos fólderes; “ordenaré” los papeles de nuevo, romperé algunos recibos desvaídos y consideraré que algo es importante y merece quedarse…hasta la próxima. Hasta que un día, alguien, encuentre esos papeles y fólderes pero no sea yo el que los ordena o los bota, sino ese otro u otra el que decida que mejor es quemarlos porque la memoria sí puede guardarse pero no el sentimiento.

EL MUERTO CON LA VENDA EN EL CUELLO


Recientes descubrimientos sugieren que el faraón Ramsés III habría muerto degollado, en un atentado que cobró su vida e instauró a otro soberano en el trono de Egipto.

La momia, a la cual al parecer no se le retiraron las vendas que cubrían el cuello para no deteriorarla más, ocultaba, debajo de un gran vendaje, una profunda herida, que de seguro le causó la muerte.

La noticia dice que…

 

“Los rayos X han revelado una profunda herida en el cuello de Ramsés III que había permanecido oculta hasta ahora por una capa de vendas que nunca se han retirado para no empeorar el estado de conservación de la momia, según un estudio de expertos italianos.

El examen de los restos del segundo faraón de la dinastía XX, que gobernó Egipto entre 1.186 y 1.155 a.C., apoya la teoría de que fue víctima de una conspiración liderada por Tiyi, una de sus dos esposas, y su hijo el príncipe Pentaur, ávido por heredar el trono de su padre.

La hipótesis de la conjura para matar al faraón se basa en un papiro datado en el año 1.155 a.C. que da cuenta de un proceso judicial contra miembros del harén de Ramsés III para derrocarlo y hacerse con el poder…”

Es decir que al parecer al faraón lo mataron en una conjura porque alguien, posiblemente su propio hijo anhelaba el poder total. Hace 3,000 años de esto. La historia ha seguido y las ambiciones continuaron produciendo muertos en el camino de querer tenerlo todo. Es terrible comprobar que el ser humano no cambia y que es capaz de todo con tal de obtener lo que quiere. Tres mil años después parece comprobarse un parricidio real, con todas las implicaciones que trajo, seguramente, para el país del Nilo y nos damos cuenta que todo llega a saberse: por lo menos hoy ratificamos que como dicen los documentos, Tiyi, su esposa y Pentaur, su hijo, conspiraron mortalmente contra Ramsés III.

La investigación para esclarecer la muerte del faraón se completó con el estudio de una momia de un varón de entre 18 y 20 años que comparte el linaje parental con Ramsés III, según los análisis de ADN, lo que “sugiere firmemente que ambos eran padre e hijo”, apuntó Zink.

El presunto príncipe Pentaur no fue embalsamado con el método habitual que se seguía con la realeza, sino que se cubrió su cuerpo con piel de cabra, considerada “impura” en la época, lo que se puede interpretar como un castigo hacia el fallecido, según los investigadores.”

Al final Pentaur murió (o lo mataron) y todos recuerdan a Ramsés III. Nadie a su asesino, salvo algunos antiguos documentos.

Ramsés III

EL ROSTRO RECUPERADO


sacerdotisa

“Este martes presentaron los resultados de las investigaciones realizadas por cerca de 24 meses por el bioarqueólogo Haagen Klaus y el antropólogo forense Daniel Fairbanks, que lograron reconstruir el rostro de la Sacerdotisa de Chornancap, una importante gobernante de la cultura Lambayeque que permitió conocer el trascendental rol jerárquico de la mujer durante los siglos XII y XII d.C.

Los arqueólogos de la Unidad Ejecutora 005-Naylamp, encabezadas por Jorge Centurión Centurión y Carlos Wester La Torre, este último director del proyecto de investigación, presentaron al público las fisonomías del rostro, que hasta ahora era un misterio.

Los investigadores Haagen Klaus y Daniel Fairbanks de la Universidad del Valle de Utah de los Estados Unidos, durante todo este tiempo realizaron minuciosos estudios, para formar la imagen recuperada del rostro de las mujeres más importantes de la historia prehispánica.” (Fuente:RPP).

 

La noticia llega con rostro de mujer.

El anuncio que se ha podido reproducir la imagen del rostro de la Sacerdotisa de Chornancap, hace que se sienta una mirada que atraviesa aproximadamente 1,200 años de historia.

La cuidadosa reconstrucción tuvo en cuenta más de veinte antiguas fotografías, tomadas por el ya fallecido sabio Herbert Brüning a mujeres de la zona, solo para trabajar los pómulos y la nariz. El personaje de entre treinta y cuarenta años, fue encontrado con un rico ajuar que delata su importancia. Resulta fabuloso poder contemplar el rostro de quien ejerció el poder en épocas remotas, dentro de una sociedad y cultura que se desarrolló al norte del Perú.

Nos encontramos de pronto con un pasado que toma cuerpo y podemos revivir en nuestra imaginación ceremonias, ritos y el transcurrir de los días de un tiempo que estuvo enterrado y oculto para los ojos.

Serena y expectante nos observa desde una lejanía que pueblan las historias y los mitos mostrando que las mujeres, desde antiguo, no solo participaban igual que los varones en las acciones cotidianas, sino que tenían puestos de privilegio donde el poder existía, porque seguramente eran depositarias de una sabiduría que las elevaba por sobre los demás.

El rostro del poder nos observa impasible y nosotros no podemos más que aceptar su ancestral voluntad.