EL AÑO EMPEZÓ YA


EL AÑO EMPEZÓ YA

Estamos a dos de enero y delante se extiende un año nuevecito, como un cuaderno recién estrenado que tiene las hojas en blanco y que poco a poco se irán llenando de letras, palabras, frases y dibujos: correcciones, notas en color rojo e insensiblemente, con el pasar de los días, el trajín hará más gruesas sus páginas que tendrán alguna esquina doblada y –tal vez- una hoja completa arrancada dejando esa huella de “aquí hubo algo que preferí quitar”.

 

Se irá completando el cuaderno pensando que vendrá uno nuevo, que ya dan ganas de empezar, aunque sepamos que primero hay que terminar este y que faltan muchas páginas y días para que el deseo, incipiente, se cumpla.

 

Tenemos este cuaderno nuevo: afilemos los lápices, usemos muy poco el borrador y hagamos buena letra; al fin y al cabo el cuaderno es nuestro y que cuando lo revisen vean que lo llenamos con cuidado y cariño.

Imagen: http://www.freepik.es

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EL CHICO DEL VENADO


 

LUCHO Y VENADO0002

A Lucho, mi hermano al que no conocí y que murió precisamente un 31 de diciembre, en Arequipa, cuando tenía siete años, le debo este recuerdo.

 

Vivió con mis padres y hermanos en Trujillo, donde tenía como mascota un venado que comía de su mano y lo seguía como si fuese un perro; sobre él escribí en mi librito bajo la historia “Mi hermano el rubio” y es que era el único de cabello dorado entre los castaños claro de mi madre yeté y el negro de mi padre y Panchín y ni qué decir de mi color de pelo, que antes de que se pusiera blanco  tuve negro…

 

Su muerte, un día como hoy, aniversario de matrimonio de mis padres, estoy seguro que fue una espina clavada en ellos, dolor en medio de las celebraciones y solamente su fe hizo que lo sobrellevaran; porque si algo tenían inquebrantable ellos, era su fe en Dios; esa fe en el día en el que todos nos reuniremos y no habrá ni ayer ni mañana, solamente un hoy eterno y alegre.

 

A mi hermano Lucho aprendí a quererlo a través de las historias que mi madre contaba, de las fotografías en blanco y negro tomadas por mi padre, del recordatorio con las fechas de su nacimiento, bautismo y muerte, con las palabras “nació, se bautizó y voló al cielo donde nos espera” que resumen una vida que se apagó, instalando un pequeño silencio en los corazones, porque ese callar tranquilo de mi padre y de mi madre, el brillo que se apagaba de pronto en la mirada de Teté y la risa no reída de Panchín eran como esa pequeña nube que tapa el sol de las mañanas.

 

Tiempo después vine yo y ya grande entendí el por qué mi madre decía que yo era su regalo y desde que lo entendí he sentido la responsabilidad inmensa de ocupar un lugar que se quedó vacío, de ser el hijo, el hermano, de ser yo mismo…

 

Ahora ya no están y mi hermano el rubio se llevó primero la luz de las estrellas en su pelo para alumbrarles el camino y sé que Lucho estará allí, esperándome cuando sea la hora de juntarnos, para llevarme de la mano hasta donde Tony, Manuel Enrique, Teté y Panchín están; será maravilloso y tendremos toda la eternidad para contar historias, aventuras y sin edad alguna, jugar juegos, ver comer al venado y reír con esa risa que heredamos de nuestros padres y que brota del alma.

LA TIERRA PROMETIDA


luna gato luna gato

Recuerdo nítidamente ahora un dibujo de Quino, donde Mafalda hace la pregunta: “Y el año que viene…. ¿para qué viene?”; de eso hace ya muchos años…

Estamos en el 2014 que se presenta como bastante nuevo y con muy poco uso, pero sin embargo a pesar de los buenos deseos (típicos, cada vez que se comienza algo) pareciera que la cosa va a seguir más o menos igual, con una cierta tendencia a empeorar.

No es que sea agorero ni vea calamidades en un futuro que todos se esmeran por mirar promisorio y cuando menos “no tan peor”. Lo que pasa es que la línea de las cosas, lo que está sucediendo y los “futuribles”, presentan una lectura que no deja mucho margen de maniobra.

Es cierto que se conversa sobre la paz en diferentes sitios, pero lo que ocurre es que “se conversa” y no es que ya la haya.

La tarea de baja policía en el mundo es inmensa. Se acumula basura material e ideológica que desborda enormemente la capacidad de recogerla e irla eliminando: cuando se cree limpio un lugar, se vuelven a generar los desperdicios malolientes.

A veces una sonrisa o una acción hacen esperar cambios en dirección correcta, pero nos ataca el refrán y “una golondrina no hace verano”.

El Mundo, parcelado por egoísmos, entra en un año donde lo único que parece haber cambiado es el 4 por el 3: avanzamos en fecha nada más.

¿Qué hacer?: seguir luchando con la esperanza puesta en un mañana que tal vez no veamos pero que vale la pena conquistar. Un mañana mejor; utópico tal vez, pero que será realidad mientras tratemos de llegar; tal vez no lo logremos, pero vendrán otros detrás y otros y otros.

No digo nada nuevo este año nuevo: pienso y digo lo que se dice siempre, pero a pesar de todo creo que estamos en el camino bueno. Lo que pasa es que es largo, complicado; lleno de vericuetos. Es como andar hacia la Tierra Prometida: Moisés no la alcanzó, pero otros sí lo hicieron.

 

*(El título, lo tomo sin querer de la gran novela de Luis Felipe AngellSofocleto – ganador del Premio Nacional de Literatura de 1958).

HOJA EN BLANCO


Aunque sea un lugar común, no puedo dejar de comparar a este año 2014, con una hoja en blanco.

Está nuevo y espera que escribamos en él, sin muchas tachaduras y borrones, con buena letra.

Felicidades a todos y gracias, también a todos, por el año que pasó.

A ver si esta vez nos esmeramos y sacamos un “¡Excelente!” al final.

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PEQUEÑO DESCANSO


 

Hasta el próximo jueves.

Una semana de descanso para que leer no sea aburrido.

¡Hasta entonces!descanso

¿Y TÚ CUÁNTO GANAS?


 

monedas

El que los parlamentarios tuviesen que retroceder oficialmente en la duplicación de los gastos de representación ante la grita popular ha producido que “acusen” a otros miembros del Estado peruano de tener no solo sueldos altos sino de mucha mayor cuantía que lo que ellos reciben. Han salido acusaciones como “pero le dan auto” y otras lindezas que no hacen sino desnudar una intención e insatisfacción, tratando que “todo el Estado haga transparentes sus sueldos”. Es cierto que en algunos casos no sólo no se justifica el emolumento, sino que para la función que se cumple y su productividad, este es a todas luces excesivo.

La “piconería” de algunos congresistas ha llevado a extremos como el del Jefe del INPE, de declarar que él solo gasta nueve soles en su “menú”.

¿Se trata de volver a una historia ya conocida que supuso que un presidente rebajara los sueldos de los funcionarios, provocando un éxodo masivo de los mejores hacia el sector privado? No es esto una defensa de los congresistas avivatos. Es una defensa del verdadero Servicio Público. Ese que se escribe con letras mayúsculas y que no existe en el Perú. Los puestos “de confianza” siempre existirán, porque a veces se prefiere colocar a alguien de habilidad reconocida y conocido. Allí la estabilidad dependerá no solo de su desempeño, sino de su jefe. No el inmediato, sino el que confió en él y le dio la responsabilidad.

El Servicio al Estado requiere conocimientos, dedicación y competencia. ¿Por qué los peores deben quedar “al servicio del Estado”? ¿Es que el trabajar en cualquier otra área privada es mejor y más decoroso?

Este es un tema largo y de a pocos, con timidez, abordado.

Mientras tanto, las mentes brillantes, brillan pero por su ausencia en el aparato estatal.

Los congresistas quieren, pero la mayoría no da la talla, porque vuelvo a decir que el rendimiento es un baremo vital.

Ojo con esto, porque es muy fácil pasar contrabandos y hacer creer que lo que brilla es oro, cuando es en realidad oropel.

Las escalas remunerativas han de estar justamente  establecidas y se debe saber cuánto gana fulano y qué hace en el Estado. Esto se llama transparencia, no estigmatizar a alguien porque tiene asignado un vehículo a su servicio, ni tener que dar cuenta de lo que le cuesta un menú. A veces parecemos escolares “chocándola” para el recreo.