NACIDO UN 15 DE ABRIL


MANOLO DE CERÁMICA, REGALO DE JUSTO 15.4.2019

 Hoy me he despertado con 72 años y lo primero que hice fue tocarme el brazo para ver si estaba despierto totalmente porque llegar a esta edad es algo que cuando uno es chico no solo no imagina sino que ni considera…

 

No es que los 72 marquen un hito especialísimo en materia de cumplir años (“bodas” de plata, de oro o de diamante) pero para mí –como seguramente para muchos- significa un “llegar”, que se ha logrado pasar esa marca de 365 días y una vez más hay que dar gracias por eso.

 

A veces los baches de la Vida parecen presagiar un camino escabroso un poco más allá y sin embargo los días siguen transcurriendo, podemos esquivar las piedras, pasar encima de los obstáculos y continuar andando…

 

De pronto nos encontramos con que los primeros 71 años terminaron y queda lo que en fútbol se llama “los descuentos”; que en algún momento sonará el pitazo final, acabará el partido y nosotros ni cuenta nos daremos mientras el público –mucho o poco- abandona el estadio para irse a sus casas…

 

¿Una visión fatalista de mi cumpleaños número 72?

No, porque he estado tantas veces al borde del abismo o con la posibilidad de que el derrumbe de piedras me cayera encima que –suena melodramático, pero es la verdad- que cada vez que despierto doy gracias porque lo pude hacer…

 

 

Bueno, ahora a pensar en jugar lo que queda el partido lo mejor que se pueda, tratando de anotar un gol aunque sea en el último minuto: total, el fútbol, como la Vida, es un juego donde lo que importa es jugar bien y por supuesto, meter goles.

Imagen: “Manolo” de cerámica, pintado por Justo. Obsequio por el 15.4.2019.

ADMIRADA AMIGA ALUMNA CREATIVA COLEGA COMPAÑERA DE TRABAJO “STANDUPERA”…


LORENA 1

Lo que incluyo aquí y el motivo de la este pequeño artículo es algo que me ruborizó cuando lo leí y me quedé pensando en cómo la vida te va entregando regalos que tienen más valor que todo el dinero posible, que los grandes honores y que todo eso que aumenta el lustre y el brillo externo de una persona…

LORENA 2

 

Esto que dice Lorena es absolutamente cierto en cuando a la curiosidad que siempre he tenido y he querido transmitir como una cualidad indispensable para el ser humano y muy especialmente para el creativo publicitario, que para poder “decir” primero tiene que “saber” y también en eso de que yo soy lo menos “sexy” que hay –tanto como una coliflor, se lo decía a Lorena por wasap, cuando le pedí permiso para citar aquí, en “manologo”, su artículo-; tiene razón también en mi prurito por la corrección del uso del idioma al punto de considerar una afrenta cualquier error (yo los cometo por cierto y debo ser el caso, más bien raro, de quien se insulta a sí mismo a veces) y en lo cascarrabias que soy (y por supuesto, no quiero admitirlo, porque me da rabia serlo).

 

En todo lo otro que dice, siento esa mezcla de alegría y responsabilidad del que ve cómo algo de lo que dijo y repitió lo aplica alguien y le funciona…; me llama “padre profesional” cuando solamente fui un simple guía de comarca para su desbordante creatividad, en un medio tan necesitado de ese insumo, pero sí, como un padre he sido testigo de su crecimiento profesional y como al igual que los padres, la he visto salir del nido, probar sus alas, irse y subir cada vez más, para orgullo mío, nada secreto.

 

Lorena (y perdónenme mis casi 16,000 ex alumnos) es lo que en latín se llama “rara avis” porque es lo que yo siempre he llamado “una fuerza desatada de la naturaleza”: brillante como el rayo, fresca como la lluvia, “volada” como una nube, ruidosa como el trueno y (aquí viene su parte “sexy”) con las curvas de un río; es verdad que la naturaleza tiene muchas más fuerzas, pero seguir enumerándolas puede envanecer a Lorena y alargar innecesariamente este articulito.

 

Podría decir que espero que nunca me alcance en materia de infartos, porque ella tiene dos y yo cuatro pues en lo demás me gana por goleada.

MI OPINIÓN


MI OPINIÓN

Es lo que yo pienso y digo.

 

Puede no ser válida para muchos y coincidente con la de algunos, pero es algo sobre lo que me he informado todo lo que está a mi alcance, he meditado y expreso.

 

Insisto en que es MI opinión y después de varios errores de apreciación, muchas veces porque la indignación me ha ganado haciendo que no reflexione sobre lo que digo, he aprendido a “tomar distancia” de los sucesos antes de comentarlos aunque suele pasar que el comentario pierde totalmente actualidad e interés.

 

Esto que aclaro, lo hago porque escribiendo para publicidad por casi medio siglo, me acostumbré a la velocidad que requiere la profesión donde casi todo es “para ayer”, sin que esto no dignifique estar seguro que lo que decía era la verdad y estaba comprobado; sin embargo no era “mi” opinión lo que importaba comunicar, aunque más de una vez por no estar de acuerdo con lo que se planteaba comunicar, me negué a hacer el trabajo y en algún caso, conociendo mi negativa y sus razones la gerencia de la agencia, perdimos la cuenta antes de decir lo que estaba comprobado no ser cierto.

 

No me ufano de nada con lo anterior porque además, lo he contado muchas veces, sino que aprendí desde muy niño a tener opinión propia, a sostenerla si tenía asidero y a respetar la opinión de los demás. Y aunque esto suene a repetición, viene a cuento porque estoy escribiendo sobre “mi” opinión.

 

Por eso, cuando alguien está en desacuerdo conmigo, inquiero el por qué y respeto lo que el o los otros opinen, pero eso no me inhibe de, a mi vez, manifestar lo que pienso sobre algo y escribo esto parafraseando lo que fue un titular mío en una entrada en “eltigredepapel”: Con la verdad, no temo ni ofendo.

 

Imagen: vripmaster.com

HIMNO “CHINO”


HIMNO CHINO

Es una broma o debe ser la versión del himno de la China de Chiang Kai Shek (¿?), porque la primera vez que lo escuché cantar creo que fue  fue allá por 1950, supongo, y los cantantes eran mi hermano y sus amigos, que en el club que tenían, cuyo local era el garaje de mi casa en Barranco, cantaban a voz en cuello; ese club que mis amigos y compañeros de colegio barranquinos decidimos continuar donde nuestros “mayores” lo dejaron, al ingresar a la universidad…

 

Al principio, como buen chico en una época en que no había televisión, computadoras, teléfonos celulares ni fax, aprendí con entusiasmo la letra y junto con Lucho, mi gran amigo, compañero de clase en el colegio, vecino de Barranco (esa “Ciudad de los molinos” –romántica apelación- aunque creo que el único que tenía era uno de viento, bastante feo, que giraba encima de una torre construida con varillas de fierro); Lucho tenía un montón de hermanas y hermanos (Manolo y Paco eran compañeros de clase de Pancho, mi hermano, en el colegio y por esa amistad nació la nuestra) y los dos “sabíamos” el “himno chino” que nuestros hermanos mayores habían aprendido en el colegio y cantaban en los campamentos al amor del fuego,  en el ómnibus escolar que los llevaba hacia  la “aventura”… ¡y nos lo “enseñaban”!

 

Inocente yo, como decía (hablo de mí, nada más), creía que cantaba en chino el himno de China:

 

Macacafú cla-cla chifú, cla-cla chifú, cla-cla chifú, cla-cla…;

Yangüímiri macau, Yangüímiri macau, Yangüímiri macau… ¡jau jau!

Túa, cuá-cuá túa, cuá-cuá túa cuá-cuá tú:

Yangüímiri macau, Yangüímiri macau, Yangüímiri macáu… ¡Jau jau…!

 

Canto de campamento, broma “musical” repetida a la saciedad, que no solo aprendí y canté sino que enseñé a mis hijas cuando chiquitas, asegurándoles que era el “himno chino” y se lo aprendieron… También se lo enseñé a mi nieta Mayor Daniela (que ahora se acerca a los 25); cuando mi nieto Manuel, que vive en Argentina, estuvo por aquí, también lo aprendió del abuelo y hace unos días, Miranda, la última de la “nietitud”, me miraba incrédula cuando le dije que sabía el “himno chino” y lo “canté” un par de veces para convencerla…: no creo haberla convencido y –o mis dotes de persuasor menguaron- o sus seis años ya la hicieron incrédula.

 

Bueno, seguiré tarareando el “himno chino”, pidiéndoles a los chinos que me perdonen y recordando que alguna vez, en ese Barranco de mi infancia, le pregunté al “chino Perico”, el que tenía la bodega cerca de casa, si el himno de su país era así, y “canté” (“Perico” ponía la bandera de China Nacionalista –la de Chiang Kai Shek- en un día específico del año, tal vez en el aniversario de la separación de China continental y la fundación de Taiwán): “Perico” me miró serio y me dijo entre fumada y fumada de su “Inca”, negro y sin filtro, en su castellano lacónico y mascado: “¡Claro! ¡Tú habla bien chino…! ¿Aprendiste colegio…?” y por un tiempo me convencí porque “Perico” era una autoridad…

 

 

Estoy seguro que si mi amigo chino no hubiera fallecido hace tantos años ya, al contarle esto se seguiría riendo como entonces de seguro lo hizo, a mis espaldas y calladamente, claro: los chinos son muy discretos.

 

INKY DINKY ARAÑA


INKY DINKY ARAÑA

Escuché a un niño pequeño que estaba jugando con sus papás,  cantar en su “media lengua” la antigua canción infantil “Inky Dinky” araña”; lo que me pareció hermoso es que los padres, que debían ser jóvenes, le hubiesen enseñado al chiquito una canción inocente en estos tiempos de Avengers y Transformers.

 

Me hizo pensar y desear que volviéramos a la ingenuidad que permite considerar a Inky Dinky una amiga y no imaginar arañas gigantes que invaden el planeta; debo decir que –como a mi padre- no es que me gusten las arañas y sea un fan de ellas, pero el cantito produjo por un instante la magia de aceptar a estos bichos como un animal más, sin anteponer lo que pueden ser prejuicios atávicos.

 

Tal vez, si recuperáramos esa mirada inocente e incontaminada del niño pequeño, las cosas irían mejor y todos seríamos amigos… ¡hasta de las arañas!: “Inky Dinky Araña, subió por un palito…”.

 

Imagen: viyoutube.com