HABÍA UNA VEZ…


LUCHO Y MANOLO

Eran dos niños que se conocieron allá por 1952, en el siglo pasado, cuando empezaban la vida de colegio; se hicieron amigos desde kindergarten, vivían cerca, en un Barranco soñoliento y casi pueblerino compartiendo travesuras, aventuras y sueños.

 

Tenían la esperanza atada a los zapatos para andar por la infancia y por una adolescencia que vino con canciones, alguna que otra chica, bicicletas, veranos y esos dos amigos, “Chino” y Carlos, con los que desde siempre fueron inseparables.

 

El tiempo dividió el camino y se adentraron por parajes distintos pero se reunían y se reúnen todavía cuando un paisaje merece compartirse…

 

Los hijos –esa prolongación maravillosa- y los nietos, vinieron para hacer de la vida la Aventura Soñada que no estaba en los libros de Salgari ni en las películas del Far West a colores que el cine “Balta” ponía en matiné.

 

Han pasado los años y al ser 12 de octubre nuevamente es cumpleaños de Lucho, que por solo por unos meses resulta ser el mayor de los cuatro que corretearon juntos ese viejo Barranco que dejó de ser pueblo y que ellos dejaron a su vez para andar por la vida…

 

Hoy, una llamada telefónica, el abrazo virtual y este pequeño escrito llevarán el cariño del amigo al amigo que lo conoce tanto.

Anuncios

EL ENVASE ES LA BASE


Scan0002

Trato de jugar con el título de “CADA BASE EN SU ENVASE”, pero no puedo, porque la risa, que me provoca recordar lo que vi anoche (el 29/9) en “La Estación de Barranco”, me hace entender que mi humor es una zapatilla comparado con ese humor desenfadado, a veces lisuriento y que se burla de las tres que lo producen, creyendo que es el mejor ejemplo que he visto de reírse de uno mismo (en este caso, de ellas mismas).

 

Es que no puedo contener mi entusiasmo y comentar, agradeciéndole a Lorena Oxenford, mi ex alumna de publicidad y luego compañera de trabajo en aventuras publicitarias que empezaron con Abril Publicidad (cuando ella terminaba casi su carrera), siguieron con Mayo FCB y continuaron en ARE Publicidad (Asociados Rivera Echegaray) donde después de una larga y fructífera relación de trabajo aventurera (que no fueron ni del tipo de relación ni de aventura que podrían parecer) que produjo, campañas memorables, clientes satisfechos, algún premio pero por sobre todo camaradería y diversión a pasto, por la invitación que nos hiciera a Alicia y a mí, para asistir a este stand up extraordinario.

 

Allí me enteré por boca de Mariana Cazorla, que desde el escenario la nombró y agradeció, que estaba allí porque había participado en el taller de stand up comedy que dicta Fabiola Arteaga, quien fue, como Lorena, alumna mía en el IPP y si no me equivoco trabajó con nosotros un tiempo en Mayo FCB… ; ¿cómo no sentir orgullo al ver que el vuelo que emprendieron, tomando otra de las rutas de la creatividad, las llevaría a ellas tan lejos y a cosechar enormes aplausos?

 

Cuando Lorena estaba en el último ciclo de sus estudios en el IPP y yo era su profesor de creatividad* le pregunté si quería trabajar como redactora creativa en Abril Publicidad, donde yo era el director creativo: me miró y  dijo que sí, a continuación –como dudando- me preguntó: “¿Y me van a pagar…?”. Me reí y le dije que claro y acordamos ahí mismo un sueldo de mil; empezó a trabajar y recuerdo bien que su primer guion para un  comercial fue para galletas de soda, que el cliente aprobó luego de la presentación de rigor…

 

Mucho tiempo después me confesó que ella al recibir su primer cheque lo miró y no podía creerlo: eran mil, como habíamos acordado, pero mil dólares y no soles que es lo que ella entendió…; entonces me contó que aceptó porque era su oportunidad para trabajar en la parte creativa que era lo que siempre había querido y además porque en ese momento, en su trabajo, le estaban pagando setecientos soles y esto significaba (según ella entendió) un aumento de 300 soles, lo que le permitiría un poquito más de holgura, ya que ella misma se pagaba el IPP y ya no tendría que pedirle al conserje de su oficina que la llevara al caer la tarde, en bicicleta, para poder llegar a clases…

 

Entonces me puse a pensar en cómo una pequeña acción de alguien puede significar tanto para uno y confieso que han pasado los años y aún me río de esa confusión y se me humedecen los ojos al imaginarla yendo a clases llevada en la bicicleta del conserje, porque no le alcanzaba el dinero para pagar su pasaje en micro…

 

Gracias a Lorena, en ARE ganamos un GRAFCO (premio del diario “El Comercio”, por un aviso ideado por ella para nuestro cliente que era la marca TOYOTA (repuestos, servicios y autos usados) que tenía un insólito titular: “PRECIO HUEVO” y luego vino una campaña para prensa en la que también se hicieron afiches con titulares a cuál más “loco”… ¡para repuestos de auto!; recuerdo que el cliente, al ver “Precio Huevo” se rió mucho con la explicación que dimos sobre la frase popular  (el cliente era japonés, pero bastante “peruanizado; Hiroshi Itoh era su nombre pero en secreto, le decíamos “emperador” –por Hirohito, el emperador japonés-) y la explicación que él tuvo que dar al presidente de su empresa, otro japonés pero que solamente hablaba japonés e inglés, seguramente quedará en la historia como uno de los alegatos pro-aviso publicitario más difíciles: imagínense traducir una frase coloquial, del castellano al japonés, que se entienda y cause gracia al ver la ilustración…

TOYOTA Precio Huevo Aviso

 

Me extiendo, porque como dije al comienzo estoy entusiasmado, porque en ese stand up vi a la Lorena ingeniosa, divertida, desenfadada de siempre y vi que sus dos co-tías (como ellas se denominaban) eran iguales, sin miedos, abiertas y graciosísimas; la mesa, por esos “casi” designios del destino, la compartimos con Roberto Chocano, que es viejo amigo y Director de Estudios (o algo así importante) en el IPP y con su novia, sin habernos visto antes ni ponernos de acuerdo para ir juntos al show.

CON LORENA STAND UP 29.9.2018

 

Tal vez todo esto no signifique mucho para quienes leen esta entrada en el blog, pero quería contárselos y compartir esta alegría que siento y espero comprendan, con ustedes; lo que pasa es que, perdónenme, pero el orgullo de un viejo profesor se me sale por los por los poros.

 


 

*Aunque fui quien que creó y primero dictó el curso “Creatividad publicitaria” en el IPP y luego en varias universidades e institutos de estudios superiores, pienso que la creatividad no se puede enseñar: a lo más, las técnicas para su desarrollo y uso…

AMIGOS MÍOS…


 

Manolo-III-Foto-Hans-copia1

Sí, ya sé que es el título de una película italiana  del 75, de Mario Monicelli, pero escribo para ustedes, los amigos que leen el blog “manologo” y de quienes me llega inmediatamente lo que escriben, cada vez que ponen un “me gusta” en el correo que WordPress les envía con alguna novedad mía; lo mismo digo para los que leen “eltigredepapel” u otro de los dos blogs más que mantengo…

 

Escribo así, en general, aunque dirigiéndome a cada uno para agradecer que lean lo que posteo y para decirles que recibo tanto de ustedes que a veces no tengo tiempo para escribir con toda la lectura que hago de sus blogs y la que pospongo para luego, para cuando “termine de leer” (cosa que nunca sucede); es muchísimo lo que recibo porque como les decía a mis alumnos en la universidad: “Ustedes son varios (en este caso un “bastantes varios”) y yo soy solamente uno…” ¡Es obvio, pues,  que siempre me ganarán, para empezar, por número, para no hablar de temas diversos e interesantes opiniones!

 

Desde hace un tiempo, respondo poco y no suelo poner “me gusta” porque he estado cometiendo el error (el tiempo es inelástico y no lo podemos “estirar” para que nos alcance) de guardar en una carpeta de Gmail los correos que me llegan de ustedes –digo otra vez- “para después”, ese prometido “después” que nunca llega y al cual el volumen de textos por leer hace una imposible quimera….

 

No significa que no lea y como soy partidario de imposibles y “fan” de las quimeras, allí está engrosándose y haciendo que sepa que me espera un banquete continuo de platos variadísimos; les pido entonces disculpas por no ser veloz, por tomarme la libertad de posponer lecturas que tal vez requerirían una inmediatez que no tienen de mi parte; prometo leer y no se enojen por silencios o demoras: escribo para ustedes, que me leen, amigos míos y tengo la esperanza que me perdonen si lo que escribo no es bueno y les agradezco infinitamente el esfuerzo.

¡Abrazo grande!

Manolo.

 

P.D.: Les dejo algo de música en este link de YOUTUBE,

           que espero funcione (el link, claro).

 

 

https://www.youtube.com/watch?v=QALWoEmP578&list=RDQALWoEmP578&start_radio=1

 

 

 

INTOLERANCIA A LA LACTOSA


INTOLERANCIA A LA LACTOSA

Los niños toman leche y la leche contiene lactosa (salvo la “deslactosada”, claro); hay quienes son intolerantes a la dicha lactosa, no la resisten: les produce vómitos y diarrea.

 

Con los años yo me he vuelto intolerante a la lactosa, pero no a la que la leche contiene, sino a esa “lactosa” que es más bien latosa y que supone las niñerías de las discusiones estériles, el escuchar chiquilladas de quien “tiene la razón” y en general esa lactosa latosa de los que no admiten más verdad que la suya.

 

De pronto, mi intolerancia es mala y debería ser más “permisivo”, pero es curioso que esta se haya desarrollado solamente en un sentido y no en otros: cosa de las enfermedades que focalizan tal vez y quizá haya cura para ella, pero francamente la disfruto y valoro…

 

Tener intolerancia a la lactosa me parece, con perdón, un logro.

 

 

Imagen: http://www.farmaciatorrent.com

de la máquina de escribir de manolo echegaray


Hola!

Les invito a darse una vuelta por mi nuevo blog, que continúa esta aventura bloguística:  “de la máquina de escribir de manolo echegaray.wordpress.com“; larguito el nombre pero ya sabrán el por qué cuando lo visiten. Para nada sustituye a ninguno de los otros tres: ni a este ni a “eltigredepapel.wordpress.com” o

a “jacuzzimartinez.wordpress.com“.

Prometo escribir seguido en  él.

Hasta pronto y… ¡nos leemos!

Manolo.

 

Manolo-III-Foto-Hans-copia1

ARSÉNICO Y ENCAJE ANTIGUO


ARSÉNICO Y ENCAJE ANTIGUO

Cuando estábamos en el colegio, los jesuitas, nuestros profesores, además de impartirnos conocimientos (me gusta decir – en broma por supuesto- que el profesor de inglés, un año, fue el P. Alegría y que seguramente, como buen español, decía “zenquiu”) nos daban eso que se llama educación y que hoy se confunde con “saber”; agradezco que nos educaran, aunque muchos digan que la instrucción no era todo lo óptima que podría haber sido.

 

Llevábamos cursos como Educación Cívica” y había una famosa “academia” opcional (sin costo adicional alguno) de Geografía e Historia del Perú” donde el célebre Hno. Santos García S.J. hacía que amáramos más a nuestro país y lo conociéramos no solo teóricamente, sino en viajes especiales, donde los “académicos” podían ver in situ un Perú diferente; también se promocionaba el teatro, fomentando entre los alumnos la participación en puestas de escena, inopinadamente, a veces por el día del P. Rector, otras por 21 de junio (día de San Luis Gonzaga) o en las “actuaciones” –que solían incluir la “proclamación de dignidades y entrega de premios”.

 

En el “paraninfo” o salón de actos del colegio que tenía hasta localidad de “cazuela”, el escenario albergaba obras clásicas,  “juguetes cómicos”, “cuadros patrióticos”, sesiones de “teatro leído” u otras manifestaciones artísticas;  escenario, con foso para el apuntador, la tramoya correspondiente, el infaltable telón y un subsuelo donde se almacenaba de todo, desde decorados antiguos (telas pintadas) y utilería…

 

Recuerdo, por ejemplo, “Arsénico y Encaje Antiguo” la comedia de humor negro, escrita por el norteamericano Joseph Kesselring  o “El Divino Impaciente” de José María Pemán, totalmente en verso; tal vez sea porque en la primera actuaba haciendo el papel absolutamente memorable y gracioso de una tía vieja y asesina, Dante (que después fue nuestro profesor), hermano mayor de mi amigo Lucho o que en la otra, fuera actor mi hermano Pancho.

A mí me tocó también participar y tengo en la memoria una pieza cómica que se titulaba “Los Dos Jorobados” donde actuábamos Carlos, Quique, Percy, Tito, Alfredo y yo; igualmente tomé parte de un “teatro leído” con la obra de Ugo Betti “Corrupción en el Palacio de Justicia” en la que participaba también Pepe, mi compañero de clase que hoy es notable abogado, profesor universitario, cineasta, crítico de cine y autor literario….

 

Tal vez era diferente entonces y no nos dábamos cuenta entonces de cómo esa educación influiría para bien en nuestras vidas; creo que aún quienes renieguen un poco con el recuerdo de los años escolares no dejarán de reconocer que fueron decisivos para nuestra formación y para ese futuro que entonces se nos antojaba lejano y hoy estamos navegando.

 

Imagen: http://www.istockphoto.com

 

 

CHACHI


CHACHI

Escribo con dolor.

 

Chachi Sanseviero, mi amiga, mi vecina cuando ella y Eduardo iniciaron su aventura peruana en Miguel Dasso, en el primer piso del edificio donde estuvo la oficina de mi primera agencia de publicidad propia, se ha ido para seguir viviendo entre las páginas del libro que el Universo escribe desde siempre.

 

Qué alegría ver como “El Virrey” iba tomando forma y los libros salían de las cajas para alinearse en los estantes; que alegría porque ahí, al alcance de mi mano estaba el mundo entero con sus sueños, el hermoso equipaje para viajes fantásticos, las historias, los días de verano, las sonrisas, todo lo que pudiera imaginar y siempre mucho más…

 

Qué alegría bajar para tomarnos un café y conversar, hablando de política, contando nimiedades, comentando lo último leído, sabiendo yo que a la noche volvería a tomar más café y a seguir con la charla mientras Eduardo y Sammy Drassinower jugaban ajedrez y llegaba la hora de cerrar.

 

Qué alegría que Chachi aceptara el marcador de página que diseñé para ellos (entonces dibujaba) y que era una flecha violeta de bordes redondeados que decía  AQUÍ con letras gruesas redondeadas también y debajo, “Librería El Virrey” y que, como me pasa siempre, no guardé.

 

Qué alegría tener buenos amigos.

 

Qué tristeza cuando Eduardo partió y qué tristeza hoy porque Chachi se fue para ayudarlo a ordenar las estrellas en esa librería inmensa y nos dejó sin su humor ácido, sin su mirada limpia, sin su dejo rebelde y uruguayo.

 

Qué tristeza, Chachi, porque no pudimos despedirnos pero sabes que el abrazo y el beso te los debo para cuando nos encontremos allí, entre las páginas del libro que el Universo escribe desde siempre y no será ya una despedida, sino un ¡hola! Alegre como el de cada día hace ya tanto tiempo.

 

 

Foto: Víctor Idrogo  “El Comercio”