CARTA A MANUEL ENRIQUE


¡Hola!

Te escribo porque, aunque conectados siempre espiritualmente, estamos lejos físicamente; tú, en el Barrio Eterno, donde te fuiste ese día por la mañana, y yo aquí, recordando que hoy es 26 de diciembre y cumples años …

Es tu 119 cumpleaños y lo celebras con Tony, Teté, Panchín y Lucho en eso que se hadado en llamar “petit comité”, pero más tarde llegarán mis abuelos Manuel, Antonia, Francisco, Margarita, mis tíos, tías, primos, tus ex alumnos de la UNI, y esa cantidad impresionante de amigos que hiciste a lo largo de toda la vida, en el Cuzco, Arequipa, Trujillo, Huamachuco, Lima, y en todos esos lugares donde abriste caminos para unir pueblos y ciudades, además de los otros que hiciste en cada actividad en la que te comprometías, desde la Acción Católica y los Caballeros de Colón, hasta la Fundación Canevaro y el recordado “Pasa el sembrador”, programa en radio “Luz”, donde poníamos nuestras voces –infantiles aún- mis amigos y yo, a los libretos que escribías con cariño especial …

Felizmente, donde te mudaste hay bastante sitio y no habrá problemas de acomodo y como allí no te cansas, no importará la cantidad de abrazos que te den, felicitándote …

Ya imagino el gentío y tu sonrisa inmensa, esa que iluminaba hasta los peores tiempos … ¿Sabes? Lo mereces. Mereces los abrazos, las felicitaciones, las efusividades y el cariño. Te lo mereces todo, porque fuiste un ejemplo por donde se te mire y yo que soy el último que queda de tus hijos, solo puedo decirte gracias, pero desde el fondo del alma, por lo que me enseñaste para poder vivir. Te confieso –aunque lo sabes, de seguro- que sigo sin que me gusten las verduras y que las matemáticas continúan siendo para mí, una ciencia extraña de la que nada entiendo …

No te distraigo más … Por aquí, todos bien, aunque el mundo camina de cabeza y te cuento que es mejor que andes por Allá, porque aquí pasan cosas que no podrías creer.

Un abrazo inmenso, dame tu bendición y nos vemos, seguramente pronto.

Hasta entonces,

Manolo.

Imagen: Manuel Enrique, 1925, Arequipa.

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LA DELGADA LÍNEA ROJA


Sí, es el título de una película norteamericana de 1998, de tema bélico, y el caso del Perú, mi país, pareciera salido de una cinta cinematográfica, y sí, somos noticia a nivel mundial, pero por el creciente desmadre que se extiende –al parecer imparable- por todo el territorio nacional …

Lo que quisiera decir es que hay una delgada línea roja que separa dos “V”: La “V” de la violencia y la “V” del vandalismo; la ira y el descontento suelen producir violencia, pero el vandalismo es simple acción criminal para el propio beneficio, es decir, del robo. No es lo mismo la manifestación de la ira o el descontento, que la acción de los vulgares delincuentes, de los ladrones …

Volveré a publicar el próximo año, con mayor distancia y para reflexionar; opinar o escribir “sobre caliente” puede llevar a errores y esto es algo que no quisiera cometer.

Pasarán la Navidad, el tránsito de un año a otro y no sé si habrá nada que celebrar, salvo para quienes creemos, en el nacimiento de Cristo. Espero equivocarme.

Gracias y hasta el año que viene.

Imagen: https://icones.pro/es

EL ACENTO


No es lo mismo “dispárate” que “disparate” …

Es verdad que dispararse es un disparate, pero –una vez más- el acento lo cambia todo …

Claro, me dirán que los argentinos dicen “disparate” pal usar el modo imperativo de disparar, refiriéndose a otra persona, pero ese es un modo de hablar, muy argentino, nada más … ¿Viste, che…?

Imagen: https://quizizz.com