EL BUEN GUSTO


Además de ser el nombre de una panadería/pastelería famosa en Lima, es aquello que muchas veces falta en la publicidad y lo que sucede es que su definición puede variar de acuerdo a lo que una persona entienda por tal; ciertamente hay lo que yo llamaría “reglas generales” y son aquellas como no utilizar aquello que mayoritariamente ofenda (en publicidad, digo) los sentidos de la vista y el oído.

Se puede mencionar que hay combinaciones de color que calificaríamos de chillonas, que existen colores inadecuados (tal vez como ponerle “azul Prusia” a lo comestible) o que el gritar lo que se dice en un comercial para llamar la atención es contraproducente porque provoca rechazo.

“Es cosa de buen gusto” se dice y en realidad no se está diciendo nada concreto ni se suelen dar razones; se trata de algo que puede ser subjetivo pero que hay que analizar porque la publicidad es comunicación y debemos quitar de ella todo lo que pudiera producir rechazo.

Vamos a encontrar que se usan “imágenes de mal gusto”, “música de mal gusto”, “colores de mal gusto” o “lenguaje de mal gusto”, pero repito que puede ser la percepción de unos y no la de otros y por eso es importante, creo, el someter aquello que pudiera presentar algún tipo de problema a una opinión que esté representada por diversos grupos de personas que no sean homogéneas para que un “acuerdo” se vaya logrando por consenso y se pueda ir corrigiendo lo perfectible y eliminando lo que definitivamente está mal;

Podrá parecer tedioso o tal vez raro, pero la técnica de enfoque, bien aplicada puede evitar muchos quebraderos de cabeza, errores garrafales y… ¡un mal gusto manifiesto!

NOTA: La ilustración es algo que podría ser cromáticamente de “mal gusto”, pero además es lo que nunca se debe hacer en publicidad, porque la combinación de colores impide una lectura clara.

Imagen: support.office.com

Originalmente publicado en “CÓDIGO”, 7.5.2019

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