ÉCHALE LA CULPA AL BOSSA NOVA


Cuando se puso de moda en Lima ése ritmo musical brasilero, se oía muchísimo la versión en castellano del bossa “Blame It to the bossa nova” (cantaba Eydie Gorme, si mal no recuerdo) cuyo título me sirve a mí ahora como ídem de este pequeño artículo…

Lo que sucede es que tenemos la costumbre de, cuando algo sale francamente mal o no como lo hubiéramos querido, “echarle la culpa” a cualquier cosa, circunstancia, o lo que es peor, persona; todo por eximirnos de la responsabilidad que nos toca asumir.

Al parecer –como es natural- tenemos miedo al fracaso y a que descubran que somos los responsables del error o los errores cometidos; “miramos para otro lado y silbamos bajito”, como se dice cuando alguien disimula; tratamos de que “nadie se dé cuenta” de nuestros estropicios y no se nos ocurre nada más “contundente” y salvador que echarle el muerto a otro.

Resulta que nadie es responsable de lo que sucede si algo va mal: dicen que el éxito tiene miles de padres y el fracaso es huérfano; por eso estamos como estamos en todo orden de cosas y no solamente en lo nuestro, que es la publicidad; de rey a paje la “soplada de pluma” es un deporte practicado asiduamente a nivel nacional y de tanto soplar ya nos deberíamos haber quedado sin aire y la pluma del cuento nunca conocerá el suelo.

¿Por qué es tan difícil reconocer nuestros errores…?: primero porque nos creemos “lo máximo” y segundo porque no estamos dispuestos a aprender, pues quien se equivoca, aprende y se corrige, buscando no repetir el yerro nunca más y sacando las consecuencias adecuadas de la situación; pero bueno, esto es lo ideal, porque lo cierto es que preferimos echarle la culpa a cualquier cosa: como al “bossa nova” por ejemplo.

Imagen: es.fotolia.com

PUBLICADO ORIGINALMENTE EN “CÓDIGO”  5.3.2019

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