«DÍGALO CON FLORES»


La anécdota es célebre, tanto como los protagonistas.

Don Francisco de Quevedo se atrevió a decir en su propia cara a la reina, algo referente a ella, que era tabú mencionar en público …

Se trataba de la cojera de la reina. Cuentan que fue una apuesta que ganó Quevedo, por decirle a la reina que era coja …

Quevedo se acercó a la reina, llevando en una mano una rosa roja y en la otra, un clavel blanco y le dijo, respetuosamente: “Entre el clavel y la rosa, su majestad escoja

Tal vez, a modo de moraleja, podemos concluir que no importa lo que se diga, sino el cómo decirlo.

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