EL QUE TE «SOPLA»


Aeolus – wind god vector illustration

Cuando uno está en el colegio dando un examen, por ejemplo, y no sabe algo, pide en secreto o por señas, que un compañero le “sople”, o sea que le ayude con la respuesta; estoy seguro que, salvo algunas raras excepciones, casi todos nos hemos visto fuera de más de un apuro, gracias a un “soplo” …

En la vida diaria, el “soplido” proviene –por lo menos en mi caso- de “algo” o “alguien” a quien no conozco, pero sé que está ahí, aguardando para ayudarme a superar un escollo dado …

Repito que no sé quién o qué es, pero siempre que lo necesito viene en mi ayuda, aunque a veces se ha demorado un poco, es verdad, pero ha acudido siempre; llamémosle “ángel guardián”, “inspiración”, “numen” o “mecanismo físico-químico del cerebro”, el asunto es que nunca me ha dejado solo y es gracias a él, creo –estoy seguro- que he podido y puedo salir adelante …

No me imagino su forma, aunque tal vez sea un intrincado cúmulo de circunvoluciones que se llama “cerebro” y habita allí en la parte superior de mi cuerpo –en la cabeza- dentro del cráneo … Blando, poco pesado y “palpitante”, hace que todo ocurra –por lo menos, lo que “se me ocurra a mi”- y anda siempre en actividad, porque aquello que dije de “estar esperando” para venir a “soplarme”, no hace que descuide ninguna de las múltiples cosas que ocurren en mi cuerpo y que se llaman “vida”.

El cerebro es mi ángel guardián, mi amigo, compañero, mi inspirador, el numen que me guía y “me sopla” … A mi juicio, es casi un insulto, lo que yo he dicho muchas veces y la comparación que se hace de él con una avanzadísima computadora, porque creo que es como comparar al universo con un átomo. El cerebro es así de inmenso al lado de la microscopía de un átomo …

Por eso doy gracias siempre de tenerlo de mi lado, de que “me sople”, de que sea parte de mí, porque la verdad, no sé cómo sería la vida si él no estuviera. Tal vez sería una piedra y eso, ni siquiera una piedra en el zapato de alguien …

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