¿Tan fácil dejaremos que nos roben la vida?


Vecca Preetz

Hace tiempo que una de las frases que más escucho es “No tengo tiempo” o “El tiempo no alcanza para nada”.

Hemos normalizado la prisa y la convertimos en una característica de nuestra vida cotidiana. Pareciera que ya no existen espacios vacíos entre tantas cosas que hacemos o pretendemos hacer. Pareciera que desde que abrimos los ojos ya nos falta tiempo.

Nos higienizamos rápidamente para no llegar tarde al trabajo. Apenas si nos sentamos a desayunar tranquilos, mejor es llevarnos un vaso de café y lo vamos tomando en el camino. No tenemos tiempo para compartir el desayuno escuchando a nuestros hijos, a nuestra pareja o a nuestros padres. Todo es más urgente que los afectos.

No tenemos tiempo para mirarnos a nosotros mismos a los ojos, mientras nos peinamos al menos, dirigirnos palabras amables porque detenernos unos segundos en nosotros es inútil y nos quita tiempo.

Al único que…

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AMOR A LA PUBLICIDAD


Una mañana, temprano, llegué a la oficina de la agencia de publicidad donde era director creativo y al pasar por arte, me pareció ver un poco de desorden, me acerqué a uno de los tableros de dibujo, que estaba contra la pared del fondo y en la semioscuridad noté algo “raro” debajo de este; al mirar bien, vi que había alguien abajo, evidentemente durmiendo; le pasé la voz, despertándolo con un zamaqueo y soñoliento, se desperezó, saliendo de su sueño el hombre de arte, dueño del tablero, y me explicó entre bostezos, que como había un trabajo urgente, hubo de terminarlo y para cuando acabó era tan de madrugada que no valía la pena regresar a su casa –vivía lejos- y se acomodó debajo de “su” tablero, para “echar una dormidita” …

Sonreí en ese momento y ahora pienso que esa es una verdadera muestra de amor por la publicidad, una prueba de “llevar la camiseta” y llegar hasta lo último, con tal de cumplir con el deber …

Me digo, que cuántas muestras de ese cariño por la profesión habrá habido y probablemente haya, que no conocemos, que tal vez ni imaginemos. La cantidad de horas robadas al sueño, preparando una campaña o terminando un aviso, que de pronto son incontables, demuestran cariño y un perfeccionismo especial por lo que se hace …

Estoy seguro que esto es algo que les sucede a los profesionales de diferentes ramas, pero a mí me ha tocado ser testigo de excepción de ello en la publicidad y lo siento muy adentro, porque después de todo, más de cincuenta años y haber visto situaciones así, como se dice, “no es moco de pavo”

Imagen: https://www.freepik.es

Publicado originalmente en «mentemochilera.blogspot.com»

LO NUEVO Y LO VIEJO


La publicidad se encuentra como siempre, con aquello que es “viejo”, o sea la comunicación –que es tan antigua como el ser humano- y los medios para ponerla en práctica …

La comunicación, ese intercambio entre dos o más inteligencias humanas (especifico, porque salvo las piedras, en la naturaleza todo comunica, es decir emite y recibe) no ha cambiado. Lo que ha ido variando es la manera de comunicarse y aquí podríamos citar una miríada de formas …

A lo que la publicidad, específicamente se enfrenta ahora, es a cambios en la forma de comunicarse. Cambios que se han venido dando permanentemente, haciendo realidad aquello de que “lo único que no cambia es el cambio”. Los “medios” de comunicación han cambiado y en este momento es la llamada digitalización, la computación, lo que impera. Coexisten con lo que se traduce en papel impreso, ondas de radio o de televisión, cine y otros “soportes” que reciben la comunicación publicitaria …

Hay que idear nuevas maneras de emitir mensajes, adecuarse a los modos de ser del público y tener siempre en cuenta que muchas de las antiguas reglas ya no sirven, porque han sido dejadas de lado o superadas. El asunto –que no ha variado- es cómo atraer al público, de qué modo sugerirle, recomendarle e impulsarlo a dar una respuesta afirmativa, positiva …

A veces me parece que estoy incidiendo casi todo el tiempo en esto, pero lo hago, porque por mi propia experiencia soy un creativo publicitario que ha vivido cambios sustanciales en materia de instrumentos de la profesión y en los medios que utiliza. Soy pre-televisión, pre-digitalización, pre-computadora … ¡Casi un dinosaurio! Soy una especie de vestigio, pero que tuvo que actualizarse permanentemente, para durar en este oficio más de medio siglo y continuar “operativo” …

Por eso digo que los cambios van a seguir y hay que estar preparados. No se puede parar, porque el futuro, ése que leíamos en los libros de ciencia-ficción, ya está aquí y como se dice, pronto será tan viejo, como el periódico de ayer.

Imagen: http://juancarloscasco.emprendedorex.com

Publicado originalmente en «mentemochilera.blogspot.com»

¡¡300 MILLONES…!!


En un podcast o algo así que mi nieta escuchaba sobre cosas curiosas e interesantes, escuché      que el ser humano produce a lo largo de toda su vida, casi cuatro toneladas (4 ton.) de excremento, y que la humanidad en su conjunto, genera alrededor de trescientos millones de toneladas (300.000.000 ton.) de excremento al año … Es decir, una gigantesca montaña de caca anualmente, o una pequeña cordillera de maloliente mierda.

La cifra me llamó poderosamente la atención por su enormidad y aunque sé que esto no es algo “actual” o “importante”, la curiosidad me hizo buscar una verificación (del “perfumado” tema) y encontré que:

 Una persona puede producir casi 4 toneladas de excrementos a lo largo de su vida y la humanidad en su conjunto genera alrededor de 300 millones de toneladas de heces cada año. Toda esta materia fecal tiene un potencial energético suficiente como para generar electricidad en 138 millones de hogares.

De pronto se me vino encima, no las 300 toneladas, pero sí el potencial energético que lo que “descomemos” tiene, especialmente si tenemos en cuenta el déficit de energía eléctrica que gran parte de la población mundial sufre …

De pronto no es algo inmediatamente viable, pero no puedo dejar de pensar en que toda esa energía “se está yendo al agua” –o por lo menos que gran parte de lo que podría producirla, termina en los mares-; y esto me parece un desperdicio tremendo, pero estoy seguro que la ciencia encontrará (si no lo hizo ya) el camino para reciclar eso que ahora es asunto del papel higiénico, el excusado, la letrina o “aquicito nomás”, para convertirlo en electricidad, en luz, en fuerza motriz. En una vida mejor para toda la población humana …

Perdonen si el tema de hoy no es muy “limpio”, pero creí que tenía que escribir acerca esto.

Imagen: https://www.nopuedocreer.com.