«PODRÍA SERVIR…»


Tal vez una cultura de “podrías”, de durables, de “talveces” o de esperanzas nimias. Quizá eso fue nuestra cultura; la que hace algún tiempo fue cambiando para dar paso a lo “desechable”, lo de “un solo uso”, lo banal, a lo que se vuelve viejo antes de dejar de ser nuevo …

Yo crecí guardando pomitos de vidrio, bien lavados, a los que les quitaba las etiquetas y que después podrían guardar tornillos, clavos, tuercas, arandelas o clips. No había que botar nada, porque todo era reusable y la caja de cartón, la de los zapatos que acababan de comprarme, podía ser útil para guardar esas chucherías mil, que un niño “colecciona” …

Éramos “guardacosas” y felices de almacenar en el ropero, álbumes de figuritas, pañuelos que nunca usábamos, “pero que podían servir” y esa camiseta descolorida a la que le teníamos “camote” … Y el cajón vacío de 48 latas de leche “Gloria”, ¿no se llenaba de juguetes que, pasado un tiempo, “descubríamos” y volvían a la vida compañera, la de esas tardes de invierno, oscuronas, grises y frías…?

Eran otros tiempos, otros intereses y una extraña manera de pensar en el mañana, a través de las cosas … Eran tiempos de los carritos de metal o madera, de los patines “Winchester” de fierro, las pelotas coloridas –e indestructibles- de jebe; eran tiempos de “las herencias” de sacos del hermano mayor, que el sastre acomodaba a tu tamaño …

Era el tiempo de “no perder nada” y ahora que lo descartable reina, me parece que sí perdimos mucho …

Imagen: https://es.123rf.com

Publicado por

manoloprofe

Comunicador y publicista desde 1969. Profesor universitario desde 1985. Analista y comunicador político desde 1990.