DISCOS VOLADORES


El niño, aprovechando que lo habían dejado solo, recorrió a sus anchas la casa, curioso y entró al dormitorio del abuelo, donde además de la colcha tejida, de punto –recuerdo de la hacendosa abuela Margarita- que cubría pulcramente la cama y la mesita de noche sobre la que estaba el reloj despertador redondo, verde con números grandes y dos flechitas, que los que sabían ver la hora- como su abuelo- podían verla; había también pomos de pastillas, gotas y un vaso con agua, tapado con un platito Había una foto en blanco y negro del matrimonio de los abuelos, en un marco de metal y un pequeño paquete de pañuelos de papel para la nariz…

Una mecedora con cojín se estacionaba a los pies de la cama, bajo la ventana y estaba el armario, que era lo que le interesaba de verdad, porque ahí había de todo: tesoros, libros, ropa y chucherías mil… ¡hasta sombreros descubrió una vez, esa en que casi lo pescan …

Abrió el armario, que tenía la llave puesta, como la vez famosa y empezó a hurgar, hasta que encontró, ordenaditas, unas revistas cuadradas y sacó una del montón para ver, pero no era una revista, sino como un sobre de cartón con la foto de una señorita sonriente y muchas letras, que él, a su edad, no podía leer; dentro había algo que se cayó al suelo por uno de los lados del sobre que estaba abierto …

Era una cosa redonda, negra, con un huequito en el medio y alrededor de este un papel pegado, con más letras…

Recogió lo que se había caído y se puso a explorar el montón de eso que ya sabía no eran revistas, sino cosas redondas y chatas –delgaditas eran-. Desparramó los sobres al costado de la cama, sobre la alfombrita marrón y se sentó a inspeccionarlos. Todos tenían figuras diferentes, pero dentro había esas cosas redondas, negras, con huequito. Sacó uno por uno y todos eran iguales. Entonces, se le ocurrió la idea y cogió una de las cosas negras, tirándola por el aire y la miró volar, girando, hasta el otro lado de la pequeña habitación …

La ventana atrajo su mirada y sonrió sacando varias de las cosas negras, para irlas tirando por la ventana abierta, hacia el jardín: ¡Volaban! …

Discos de Doris Day, Satchmo, Los Indios Tabajaras, además de uno de Mozart de la Deutsche Chamophon y otro del sello London, planearon gráciles hacia el pasto de abajo …

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Publicado por

manoloprofe

Comunicador y publicista desde 1969. Profesor universitario desde 1985. Analista y comunicador político desde 1990.