LAPSUS DEDUS


Eres una cainita”, leyó en el mensaje de WhatsApp de su celular y se enfureció al instante. Antes de borrar a la que tuvo por amiga, mejor amiga, más de veinte años, le escribió rabiosa: “Y tú eres una puta” …

Ya estaba. ¿Quién se habría creído esa zorra maldita para decirle que era ella, precisamente ella, Soraya, la que había matado a su propio hermano … Al Abelito, al que encontraron ya frío en su cuarto, cuando entraron a despertarlo …

No le hablaría más. Ni le contestaría el teléfono. Iba a borrar todas las fotos de “ella”, las del grupo donde aparecía “ella” y todititas esas donde las dos estaban juntas. La iba a borrar de su vida, de su historia, de sus recuerdos. ¡La iba a sacar de su memoria y finalmente iba a echar al water el celular, porque “ella” se lo había regalado!

“Mejor pensar…” se dijo; “el teléfono no va a pasar por el water, se va a atracar, seguro…”. Mejor era romperlo a martillazos y botar los pedazos a la basura, poco a poco, para que nadie pudiera juntarlos … Se cambiaría de operador telefónico y tendría otro número. Desaparecería para “ella” de la faz de la tierra …

“Ella”, leyó el mensaje en que Soraya la llamaba puta y se asustó, porque habían estado wasapeando de lo más bien; miró su mensaje y vio que decía “Eres una cainita” … ¡¡Noooo.!! “Eres una caidita” era lo que, cariñosa, había querido escribir …

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