CANIL


Un canil es el lugar cerrado donde mora el perro, en forma transitoria o permanente, sitio construido por los humanos para diversos fines, como trasladarlo de un lugar a otro: “Pon tu cachorro en el canil para llevarlo en el automóvil, es más seguro para todos” …

Bien, digo yo, un canil es para los canes, o sea los perros y de pronto podría ser un “perril”, si se usara el nombre más común que designa al animal (es bien raro escuchar algo como “mi can, se llama Fido”) …

El gato es discriminado, porque no existe un “gatil”; cuando hay que trasladarlo, o bien va en brazos o lo introducen en un canil y es bien sabida la aversión que generalmente se tienen ambas especies, como para que metan a un gato en una caja o pequeña jaula, que sirve para transportar al perro…

Es cierto que a veces conviven perros con gatos, y aunque no soy zoólogo, sé, por la experiencia, que los felinos caseros son lo que se llama “territoriales”, es decir que tienen su “zona” gatuna, que reconocen, según creo, por el olfato. El perro, en cambio, suele ser más “liberal” y salvo algunos lugares preferidos, no marca un territorio definido: todo es suyo …

El gato es curioso en extremo: lo inspecciona todo y va “marcando” lo que considere como suyo o parte de su territorio; su afición por inspeccionar el interior de cajas y bolsas, es muy común para quien tiene uno.

Ya sé que estoy hablando más de los gatos que de los perros, pero es que quiero darle voz y exigir en su nombre, que exista el “gatil”, aunque sea para transportarlos en viajes al veterinario; además, si lo “adoptara”, le serviría para meterse y dormir acurrucado, sin que nadie lo moleste, ni tener que andar buscando un lugar calentito para descabezar un sueño.

Imagen: https://pobreguacho.cl