SABERES Y ENTENDERES


“Yo no entiendo”, decía. “Tal vez a ti sí, pero a mí no me parece que sea claro…” agregaba para seguir negando comprender lo que parecía obvio.

Era así con todo, importante o no. En el momento de tomar una decisión, cuando se encontraba con la realidad, en público, no se comprometía de ninguna manera, dando evasivas por respuesta…

El asunto es que personalmente, tampoco tenía certeza alguna sobre nada. Todo era no entender y para sí, citaba el famoso “Sólo sé que nada sé”, auto justificándose, y pensando constantemente que era de sabios el dudar…

“Mayormente desconozco” era su frase preferida, para zanjar cualquier discusión que pudiera comprometerlo a opinar. La había escuchado una vez, cuando buscaba una dirección determinada, al vigilante de la puerta de una institución pública y le pareció genial apropiársela. El vigilante estaba parado en la puerta de la institución que era precisamente la dirección que él buscaba…

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