LA MEMORIA DE LAS PIEDRAS


El título, debo aclarar, pertenece a un libro de la escritora Carol Shields, donde “Stone”-piedra, en inglés- es el apellido de la protagonista, Daisy, cuya madre, Mercy, murió al darla a luz …

Tmé prestado el título, porque muchas veces me he preguntado, qué tal si las piedras, inanimadas a simple vista, tuvieran memoria y almacenaran los recuerdos como lo hace nuestro cerebro, siendo depositarias de un archivo increíble de sucesos e imágenes de lo más infinitamente variado y que se remonta a tiempos innombrables …

Esto ya debe haber sido abordado más de una vez y seguramente se tejen muchas hipótesis y conjeturas al respecto, pero me “cosquillea” la tentación de abrir una ventana a lo que –de ser posible- sería verdaderamente fantástico; no me estoy refiriendo por supuesto a los análisis químicos o físicos para ver procedencia o edad, sino a aquello que las piedras vieron, en lo que fueron participantes …

Imaginemos un hacha de piedra prehistórica, que nos dice cómo era el ser que le dio forma, los usos que tuvo, el paisaje donde se desenvolvió su “vida” de instrumento guerrero o de caza, qué “hizo” … O una gran piedra de Sacsayhuamán que relate las ceremonias de las que fue espectadora, el cómo llegó al muro donde está desde hace siglos y quién o quienes la extrajeron, o como se cuenta y especula, le dieron forma porque “era maleable” …

Y una simple piedra de río, que nunca se bañó en la misma agua, que fue arrastrada, dando vueltas, corriente abajo, desde un tiempo sin edad …, ¿qué nos podría contar?

Tratemos de imaginar la miríada de historias, imágenes y sonidos que podríamos obtener, el maravilloso conocimiento que estaría a nuestro alcance, sin necesidad de “hacer escenarios”, sin tratar de “deducir” nada …

En algún momento, quizás lleguemos a que las piedras compartan su memoria con nosotros y entonces … ¡La eternidad podrá caber en un minúsculo “chip” de computadora …!

Imagen: https://www.boletomachupicchu.com

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Publicado por

manoloprofe

Comunicador y publicista desde 1969. Profesor universitario desde 1985. Analista y comunicador político desde 1990.

4 comentarios en «LA MEMORIA DE LAS PIEDRAS»

  1. Es muy sugerente lo que propones, más bien el cómo lo propones. En sí, es un tema que da para mucho. Hay bastantes cultos, especialmente funerarios, en que es importante el respeto a los huesos de los antepasados. Esta creencia se basa en la teoría de que la frecuencia vibratoria de nuestro cuerpo está muy cercana a la del cuerpo de nuestros padres. Si esos huesos se ven perturbados también los nuestros lo serán ya que hay una sutil comunicación entre ambos. Los huesos nunca mueren, continúan actuando como transmisores del espíritu que partió. En ello interviene su composición cristalina, calcio y especialmente sílice, conductor piezo-eléctrico. Son minerales, en cierta manera piedras, con sus campos electromagnéticos.
    Hay muchos recuerdos en el hueso, sorber los huesos, la medula, recuerdos, estratos mentales, eras pasadas…hay muchas memorias en las piedras.

  2. ¡Mil gracias…! Ver una piedra, las de las construcciones ciclópeas que nos dejaron los antepasados, cualquier humilde piedra de río o la de alguna playa del mar, o las piedras que se esparcen por la tierra, es asomarse al infinito devenir de todo tipo de historia… ¡Ni todas las bibliotecas reunidas podrían igualársele…! ¡Abrazo grande! 🙂 🙂 🙂

  3. Es un tema que da para mucho. Dejando por un momento las razones científicas y solamente dejando volar la imaginación, se abre todo un universo de historias… ¡Algún día, escucharemos a las piedras y podremos leer en sus corazones!

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