BUENA NOTICIA


Corría detrás de la noticia.

Primero, como reportero “de calle”, fue a mil y un lugares de la ciudad, cubriendo hechos cada vez más “importantes”, llegando poco a poco a las primeras páginas y consiguiendo que, a veces, un fotógrafo del diario lo acompañara (“Que ojalá fuera el divertido y no el viejo gruñón”) para ilustrar sus reportes …

Pasó el tiempo, y lentamente fue “escalando posiciones”, pudo hacer viajes a provincias remotas, a ciudades chiquitas e incógnitas, siempre en pos de la noticia interesante y en busca de esas historias, que sabía, esperaban agazapadas, el momento en el que saldrían a la luz, mostrando esa cara oculta que una vez puesta en letras, sería protagonista de algo, si no memorable, por lo menos digno de lectura y tal vez parte de un hipotético libro en el futuro …

Cuando llegó a la página editorial, sintió que había “llegado” de verdad: Era la voz del periódico y podía poner por escrito su opinión, aunque al corto tiempo se dio cuenta de que lo que opinaba sobre muchas cosas, no era la misma opinión que tenía lo que él llamaba “El Consejo de Ancianos”, que leían y corregían sus escritos antes de que se publicaran. La cosa fue a mayores, cuando cambiaron un artículo editorial suyo, por uno que se parecía, aunque decía lo opuesto …

Entonces, añoró la calle, las historias, la adrenalina diaria y la satisfacción de darles voz a esos “nn” que contaban acerca de sus vidas, del día a día en lugares comunes, que para él eran hermosos …

Se sintió libre cuando lo despidieron, y pensó que era una muy buena noticia, de ésas que le entusiasmaban, porque nuevamente, tenía una historia que contar. Pero esa, era otra historia…

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Publicado por

manoloprofe

Comunicador y publicista desde 1969. Profesor universitario desde 1985. Analista y comunicador político desde 1990.