«SI HE VISTO MÁS, ES PONIÉNDOME SOBRE HOMBROS DE GIGANTES»


La frase que titula este artículo, se le atribuye a sir Isaac Newton y grafica muy bien que los aciertos de uno, se deben siempre a que aprendió de quienes le precedieron. De aquellos “grandes” que marcaron el camino: su camino …

Los primeros hombros de gigantes en los que yo pude subirme, caminar y “ver más lejos”, fueron los de David Ogilvy, Onofrio Paccione y esos –déjenme llamarlos “pioneros”- que, con sus libros y pensamientos, fueron nutriendo lo que había sido una afición, tal vez poco consciente, del chico que coleccionaba avisos que llamaban su atención, recortándolos de revistas y pegándolos en un cuaderno …

Luego vinieron otros hombros de gigantes de la publicidad, tal vez menos famosos o conocidos, pero que me aceptaron, que tuvieron la paciencia de soportarme y estaban en McCann, JWT y otras agencias de publicidad. De ellos aprendí con su ejemplo diario, me fui formando poco a poco y después de un tiempo pude atreverme a caminar solo …

Sin subirme sobre esos hombros amistosos, no hubiera visto lo que pude ver, ni aprendido lo poco que sé. Tampoco hubiera podido contar a otros –los que fueron mis alumnos- acerca de los paisajes que pude admirar, de ese mundo hermoso –lo digo siempre- que es la publicidad …

Tengo la fortuna de que los hombros sobre los que me permitieron subir, fueron los correctos y siempre daré gracias a que me recogieron en el camino e hicieron que mirara más allá, un poco más allá …

Imagen: https://www.abc.es

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SALVAJE OESTE


Este asunto se está pareciendo cada vez más a ese “Salvaje Oeste” (WW o “Wild West” en inglés), que veíamos en series de la tele como “La Ley del Revólver” (“Gunsmoke”) y en películas de “pantalla grande”, donde cualquiera, con una Colt 45, hacía destrozo y medio, o prácticamente lo que quería …

No me quejo de la digitalización en cuanto a técnica (que es imparable), ni tampoco de la evolución que sirve para facilitar el acceso a los medios, o de la importancia que tienen las redes sociales; lo que me parece es que con toda esta facilidad y el poner tan a la mano una tecnología que “antes” estaba reservada a los que sabían usarla, ahora cualquiera puede echar mano de ella, con los resultados que muchas veces vemos y que no son otros que el desorden y la banalización de algo tan importante como la comunicación. Precisamente, a la comunicación publicitaria me refiero …

La publicidad, de respetar ciertas reglas que la hicieran posible, para que sus contenidos se entendieran y surtieran efecto, ha pasado a ser una especie de “tierra de nadie” o “tierra de todos”, porque ahora, cualquiera se siente “publicista” y con una computadora, imágenes bajadas de Internet, grabaciones de video y audio hechas con un teléfono celular, puede perpetrar cualquier cosa. Sí, “perpetrar” cualquier cosa, porque lo que haga NO será publicidad, ya que el tema de la COMUNICACIÓN estará ausente o tan deformado que sería irreconocible y por supuesto, ineficiente y claro, ineficaz …

Con esto repito lo dicho ya otras veces, y es que no son los lamentos de un viejo que opina que “todo tiempo pasado fue mejor” y que “lo que se hacía antes …” . No, es que me parece que en publicidad, salvo excepciones, por supuesto, todo se está tomando a la ligera y que sufren los clientes, los productos o servicios que representan, el consumidor –que se desconcierta y quizás es desinformado- y finalmente la publicidad que termina siendo colores, sonidos, letras y ningún fondo. ¿La comunicación?: Ausente.

Imagen: https://www.alamy.es

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BUENA NOTICIA


Corría detrás de la noticia.

Primero, como reportero “de calle”, fue a mil y un lugares de la ciudad, cubriendo hechos cada vez más “importantes”, llegando poco a poco a las primeras páginas y consiguiendo que, a veces, un fotógrafo del diario lo acompañara (“Que ojalá fuera el divertido y no el viejo gruñón”) para ilustrar sus reportes …

Pasó el tiempo, y lentamente fue “escalando posiciones”, pudo hacer viajes a provincias remotas, a ciudades chiquitas e incógnitas, siempre en pos de la noticia interesante y en busca de esas historias, que sabía, esperaban agazapadas, el momento en el que saldrían a la luz, mostrando esa cara oculta que una vez puesta en letras, sería protagonista de algo, si no memorable, por lo menos digno de lectura y tal vez parte de un hipotético libro en el futuro …

Cuando llegó a la página editorial, sintió que había “llegado” de verdad: Era la voz del periódico y podía poner por escrito su opinión, aunque al corto tiempo se dio cuenta de que lo que opinaba sobre muchas cosas, no era la misma opinión que tenía lo que él llamaba “El Consejo de Ancianos”, que leían y corregían sus escritos antes de que se publicaran. La cosa fue a mayores, cuando cambiaron un artículo editorial suyo, por uno que se parecía, aunque decía lo opuesto …

Entonces, añoró la calle, las historias, la adrenalina diaria y la satisfacción de darles voz a esos “nn” que contaban acerca de sus vidas, del día a día en lugares comunes, que para él eran hermosos …

Se sintió libre cuando lo despidieron, y pensó que era una muy buena noticia, de ésas que le entusiasmaban, porque nuevamente, tenía una historia que contar. Pero esa, era otra historia…

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