FILMACIÓN


Estamos filmando un comercial y justo esa mañana no puedo estar allí, como debería, ya tengo una reunión, que ha sido convocada a última hora y el cliente ha insistido que no falte a ella, porque es importante, desbaratando por completo lo planificado para el día …

Felizmente Hans, que es el director de arte y “hace todo” en la parte visual, me está reemplazando en la filmación y por si acaso estamos en comunicación permanente con ese celular con tapita cuyo nombre nunca recuerdo y que llevamos a la cintura …

Es ya por la tarde y yo he llegado al lugar donde se está filmando. Hans me dice que no hay novedades, que todo marcha bien y elogia al equipo técnico, calificándolo de “absolutamente profesional”. Menciona que hay un sobre de manila grande para mí, me lo entrega y noto que es pesado y lo que contiene hace bulto. Hans me dice que de pronto es una bomba y, bromista, se ríe …

Abro el sobre y su contenido es una bolsa de… ¡arequipe!

Arequipe, ese dulce colombiano que me gusta tanto y cuyo nombre siempre me recordó a la ciudad peruana, en el sur, donde nació mi madre y toda mi familia materna. Arequipa, mi ciudad de adopción …

El arequipe, ese dulce delicioso de leche, que se llama también así en Venezuela y Guatemala, “manjarblanco”, en Perú, “manjar” a secas, en Chile, “dulce de leche” en Argentina, “cajeta”, en México y en Cuba es “fanguito” …

Ampliando este paréntesis dulcero, diré este dulce, que va cambiando de nombre y que es básicamente leche con azúcar, mezcladas y llevado al fuego para que espese, y que también varía un poco de textura, consistencia y ligeramente de sabor (¿vainilla más?), según leo, es reclamado como “invención” casual, argentina, de la cocinera de Juan Manuel Rosas…:

«Durante el Pacto de Cañuelas (1829), un acuerdo entre el gobernador de la provincia de Buenos Aires en ese entonces, Juan Manuel de Rosas, y su opositor, el general Juan Lavalle, (para detener la guerra civil en el país), la cocinera de Rosas se distrajo y dejó la leche en el fuego y se formó el dulce de leche«, contó Balmaceda, quien recientemente publicó el libro «La comida en la historia argentina».

Seguramente, cada país reclama el “invento”, pero supongo que el postre es más antiguo y se pierde en el tiempo. Por si acaso, también se le atribuye la autoría a un cocinero de Napoleón Bonaparte, pero ya se preparaba antes en Indonesia y Filipinas. En Brasil se llama “doce de leite” …

Cierro el paréntesis dulcero, para volver a la filmación, que por si no lo han adivinado, es un sueño que tuve, donde como sucede en casi todos los sueños, se mezclan situaciones, personajes y hechos, de distintas épocas, que nos atañen, que recordamos y que nuestro cerebro une, creando historias. Sí. Es una historia más, soñada, pero que me ha dejado con un sabor maravilloso. Como dije antes en un post anterior, con “el sabor de los recuerdos”: esos que también pueblan nuestros sueños.

Información gastronómica: Wikipedia.

Imagen: https://www.gograph.com

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