LA HORA MÁS OSCURA


No puedo seguir escribiendo mientras un asesino ruso somete a Ucrania y al mundo entero a su hora más oscura.

Las imágenes horrendas que produce el ataque a la vida y el sonido ominoso de las explosiones, los gritos de miedo y de dolor, son lo único que el mundo ve y escucha…

No quiero seguir escribiendo.

VAN POR TODO


Otra vez, la Realidad, esa con minúscula para el Perú, si se ve desde fuera, pero con mayúsculas para un país que se desmorona, gracias a la incompetencia, la estupidez y la mala fe. Acaba de tocarle a un periodista de TV Perú, el canal del Estado (que no debería ser lo mismo que decir «el canal del gobierno«).

Pero este no es un caso aislado, sino un empujón más para hacer llegar al Perú al abismo. Como de costumbre, los extremos se tocan, se abrazan y actúan a coro, protegiendo sus interesas, que a todas luces son personales, de grupo y deleznables, viles y mezquinos.

«Al Vuelo»/»La Mula»/Youtube/23.2.2022.

Los responsables tienen nombres y apellidos. Tienen que pagar por destrozar a un país y los sueños de sus ciudadanos. Ahora tienen que pagar y que sepan que pasarán a la Historia, sí, como lo que son: FELONES.

JINETES EN EL CIELO


Cuando era chico y por primera vez escuché los truenos, en la ciudad de Arequipa, recuerdo a mi tía Graciela decirme que ese era el sonido de los cascos del caballo de San Jorge, que andaba galopando por los cielos…

Recuerdo la figura del santo jinete, ahora que hay una especie de verdadera “epidemia” de luces curiosas y máquinas voladoras extrañas, que aparecen inopinadamente en diversas partes del mundo, haciéndome pensar en los jinetes que guían a esos fenómenos aéreos; en si vendrán de lejanas estrellas, si serán robots exploradores, enviados por civilizaciones que están más allá de nuestra comprensión, si tal vez sean seres que no alcanzamos a imaginar siquiera o inteligencias descarnadas que vigilan…

No sé lo que serán, pero en todo caso, el silencio es su marca, así como el sonoro retumbar de los truenos, era, para mí, a los cinco años, la señal de un san Jorge que, por imaginario, no era menos real.

Imagen: https://heraldodemexico.com.mx

«NACE EL PEZ QUE NO RESPIRA…»


Era un pez y nadaba sin preocupaciones, naturalmente, porque el agua era su ambiente, lo que lo hacía vivir. Se ocupaba de alimentarse, de evitar lo que sentía eran peligros y seguramente, en algún momento, haría lo adecuado para reproducirse…

Era feliz, libre y sentía que lo tenía todo: La luz del sol que iluminaba el agua en la que nadaba, los amigos peces, las algas…

 Despertó cuando el agua fría que le echaba su hermano, lo hizo reaccionar. Entonces, mojado, en su cama, odió a su hermano, odió al agua y se olvidó que hasta hacía un instante, era un feliz pez en el agua…

Imagen: https://es.123rf.com