LA PASTILLA


El médico le confirmó lo que ya le habían dicho y era que la pastilla esa, le quitaría el dolor de cabeza con solamente tomarla una vez. Recalcó el galeno: “Tome solamente una”. Él quiso asegurarse y tomó dos, por si acaso.

Se le quitó el dolor, pero lo que nunca llegó a saber es que había perdido la cabeza, porque bueno, para saberlo, hay que tener cabeza y al final de su cuello no había nada.

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