EL DUEÑO


Cuando su papá se entregó esa Navidad, al abrir el paquete rectangular, envuelto en papel de fantasía, encontró una caja y dentro había un reloj. No era lo que esperaba, quien quería una espada láser con luz que la hacía a la vez maravillosa y terrible …

Miró el reloj, sonrió haciendo un mohín y fue a besar a su padre. Este lo abrazó y dijo: “La espada láser con que soñabas, es solamente un juguete… Aquí tienes algo infinitamente mejor y más entretenido… ¡Te regalo el Tiempo…!”.

Pablo no entendió, pero se puso el reloj, desilusionado.

Muchos años después, comprendió y desde entonces nunca más se lo quitó: ¡Era dueño del Tiempo!

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