Hola!


A pesar de las 3 vacunas y no salir, el COVID hizo su contagio en Alicia y en mi. Ayer dimos positivo y desde anoche estamos aislados y con control médico, hospedados por el Estado peruano, en la villa Panamericana,que fue el lugar de estadía para los atletas de los Juegos Panamericanos. Muy grande, más o menos de 24 edificios. Muy buena atención. Ya contaré más, dentro de unos quince días. La cuarentena dura 10 días. Ahora escribo desde mi celular y por eso no hay imágenes. Aquí no tengo mi PC. Todo bien.
Cómo dicen que dijo el general USA McArthur… «¡Volveremos!»
Manolo.

ESTÁ MURIENDO GENTE QUE ANTES NO SE MORÍA


Cuando chicos, la gente conocida, los otros chicos y sus padres, no morían o por lo menos no nos enterábamos; si algo sucedía, pasado poco tiempo, el hecho era olvidado.

Conforme fuimos creciendo, se fueron yendo “otros” y tal vez se convirtieron en recuerdos, que el día a día dejaba atrás…

Entonces los nombres conocidos y las caras, empezaron a faltar; se fueron afectos y momentos, convertidos en sueños dolorosos, habitaron las noches…

De pronto, los vacíos alrededor de uno y en el corazón, empezaron a multiplicarse, semejándose a una de esas playas de piedras que el mar las moja primero, para después, una a una, llevárselas…

Entonces nos damos cuenta que tenemos los pies desnudos y mojados.

Imagen: https://www.consultordenegocios.net

¿ESTE ES EL PERÚ…?


Vean el reportaje.

Un desastre ecológico «sin responsables», un presidente «que «está «aprendiendo«, un congreso lleno de representantes de mafias del narcotráfico y de la educación superior de pésima calidad; de representantes de los «maestros» que no quieren que se los evalúe, de voceros de los mineros informales que deforestan y envenenan el medioambiente… Una lista inmensa que retrata al «país de desconcertadas gentes» a decir de Jorge Basadre y que es en realidad un país de inermes ciudadanos, incompetentes -cuando no delictivas- autoridades y como dice el vals: «fértiles tierras, cumbres nevadas, ríos, quebradas...» Me disculparán, pero también dice «risueñas playas«, lo cual hoy mismo no es cierto, porque avanza la mortal marea negra, que asesina aves, peces, plancton y afecta al ser humano…

EL CONTADOR


Por favor no me confundan con un contador, de esos para quienes los números son vida y profesión; una de esas personas que saben de “debe” y “haber”, de “impuesto a la renta” y “declaración anual”. Una de esas personas que solucionan los problemas numéricos para negados como yo.

No. Yo soy un contador de historias. Las que me invento y las que oigo, especialmente si me parecen interesantes de contar, aunque les confieso que no puedo juzgar lo mío propio, porque cuando “invento”, la fantasía me atrapa y no soy objetivo para nada, así que digo nomás… Cuando son historias escuchadas, trato de ser fiel a lo que oí y si acaso, agrego alguna cosita menor de mi propia cosecha…

Cuento historias escribiéndolas, porque la oralidad no se me da bien y a veces hablo tan rápido o enredado que no se me entiende –y traté de hacer “podcasts” o algún videíto para YouTube, pero francamente los resultados fueron desastrosos- así es que he preferido hacer lo que siempre hice, a lo que me dediqué durante cincuenta años en la publicidad: a inventar” o a “crear”, como quieran, pero escribiendo…

Confieso que siempre me atrajo la imagen de la tribu reunida por la noche, al calor de una fogata, escuchando las historias que alguien –generalmente un anciano- relata. Historias que pasarán de generación en generación, repitiéndose lo más fielmente posible, o con alteraciones mínimas, que no cambian para nada el sentido original y sí, tal vez embellezcan la narración.

Por lo que sé, repito, generalmente son los ancianos                –memoriosos viejos- los que narran historias, a no ser que estas vengan de un viajero o un aventurero cazador. Tal vez sea que las arrugas y el cabello blanco, la edad, en suma, inspiran respeto y se siente que el Tiempo está hablando, acompañado, como si fuera música de fondo, por el crepitar del fuego…

Entonces, ahora que tengo canas y arrugas, tomo mi sitio frente a la fogata y me dispongo a contar historias que son recuerdos y también invenciones… No me interesa que crean o no lo hagan. Basta con que me escuchen y siento agradecimiento porque me oyen, aunque en realidad, se dan el trabajo de leer mis historias, y es que, aunque yo no esté hablando, ni haya una fogata real para sentir su calor, escribo y aquí, dentro de mi corazón, hay un pequeño fuego y les invito a compartir su calor …

Imagen:  Ilustración por Beto Valenzuela.

LA PASTILLA


El médico le confirmó lo que ya le habían dicho y era que la pastilla esa, le quitaría el dolor de cabeza con solamente tomarla una vez. Recalcó el galeno: “Tome solamente una”. Él quiso asegurarse y tomó dos, por si acaso.

Se le quitó el dolor, pero lo que nunca llegó a saber es que había perdido la cabeza, porque bueno, para saberlo, hay que tener cabeza y al final de su cuello no había nada.

LA VIDA NO VALE NADA


Ni la vida, ni la naturaleza.

Se derrama el petróleo en el mar, se talan ilegalmente los bosques de la Amazonía, se contaminan mortalmente los ríos con la minería ilegal y delincuente, se asesina en la selva a dirigentes indígenas que protestaban defendiendo su hábitat. Mineros ilegales, taladores ilegales, traficantes de madera, narcotraficantes y empresas «serias», que mienten sobre su responsabilidad para minimizarla… ¿Y el Estado? Bien, gracias. Insuficiente, débil o totalmente ausente.

Por favor, vean este documental de PROÉTICA/EPICENTRO/DANIEL YOVERA… Indignación, rabia y la esperanza de una reacción ciudadana.

EPICENTRO YouTube