LA SILLA VOLADORA


En los parques de atracciones, hay una que se llama “la silla voladora”, y hace muchísimos años, antes aún de empezar yo a trabajar en publicidad, en la época en que a veces aparecía una oportunidad de ganar algún dinerito (bien necesario para un “teen”), tuve lo que llamaremos una “aventura”, relacionada con este artefacto giratorio …

Hacía de “extra” en un comercial para algún producto, que pueden haber sido galletitas, cuyo nombre no recuerdo y la parte donde yo intervenía, tenía lugar precisamente, en una “silla voladora”.

En la silla vecina, la de delante, se ubicaba la “modelo” principal, que comía las galletitas “estrella” del comercial y mi “acción” iba a ser, una vez puesto en movimiento el artefacto –que con los giros cada vez más rápidos- ponía tensos los cables que sostenían las sillas, haciendo que estas “volaran”, dando vueltas horizontales con respecto al piso – jalar “divertidamente” y entre risas, el cable de la silla donde estaba la “modelo” …

Hubo que repetir la escena varias veces; una, porque una de las chicas “extra”, se mareó, terminó vomitando luego de bajar y las otras para “hacer otras tomas” …

Tampoco me acuerdo nada más, salvo que no me mareé a pesar de las vueltas y vueltas, así como que el “parque de atracciones” era bien pobretón y quedaba en una plaza en Chaclacayo, un distrito que está fuera de Lima y era (no sé si sigue siendo) el lugar preferido de los limeños para ir en el invierno, en busca del sol …

Definitivamente, lo que parecía un juego, era algo bastante peligroso, pero creo que no nos dábamos cuenta y si así sucedía, a nadie le importaba mucho, y menos a nosotros, porque era nuestro “trabajo” (bien esporádico, pero divertido); “trabajo” que, por supuesto, no contaba con un seguro contra todo riesgo, con el cual se protege actualmente –según creo-  a las producciones y a sus integrantes …

Uno no es consciente, pero, lo que me hizo pensar en el peligro que corrimos esa vez, es que varios años después, apareció en un diario la noticia del accidente de una “silla voladora”, que “voló”, porque se rompió el cable de sujeción, aunque felizmente y por buena suerte, la “silla” estaba vacía. No sé si era el mismo “parque de atracciones” del comercial, pero el tema resulta igual de terrible …

Imagen: https://www.alamy.es