TODOS LOS SANTOS


En la familia, hasta donde alcanzaba la memoria, todos habían tenido como primer nombre el de Santos. Tenían un segundo nombre, para diferenciarse, claro… Así, había Santos Antonio, Santos Mercedes, Santos Salvador, Santos Petronila: los dos apellidos venían después del segundo nombre, pero, en primer lugar, todos eran Santos.

En varias de las casas, había en la sala, la fotografía de un gran grupo familiar reunido. Si algún extraño preguntaba, quiénes eran los del retrato, la respuesta era la misma siempre: “Es la foto de todos los Santos” …

Imagen / dibujo referencial: https://www.batiburrillo.net

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NO HAY LONCHE GRATIS


La palabra “lonche” se usa mucho en Perú, especialmente en Lima y proviene del inglés, “lunch” que significa comida, pero suele usarse como “almuerzo” y el “lonche” es una comida, sí, pero que se toma a media tarde y generalmente consiste, o consistía, en un café con leche y un sandwich o un pan untado con mantequilla, “con su mermelada más”; digamos que es lo que esto se llamaría un “tentempié”. Por si acaso, no se trata del desayuno, almuerzo o cena (a la que se le llama “comida”, popularmente), sino de esa “pausa”, que se suele (o se solía) hacer, ingiriendo “algo” y por supuesto, conversando …

A veces al “lonche” se le sumaba un trozo de “queque” (del inglés “cake”), uno que otro alfajor y si cabía, una “delicia” más. Tradicional. Es una especie de “five o’ clock tea” inglés acriollado y se ha ido perdiendo poco a poco por el tráfago que supone la vida diaria.

Sin embargo, frases como la del título de este pequeño artículo, sobreviven en el habla popular y significa que todo cuesta, que nada, ni lo más simple (como el “lonche”, comparado en copiosidad con el almuerzo o la cena) es “gratis”, “de balde” o como alguien diría también, “gracioso”.

Pero nos hemos acostumbrado al “gratis” y es el señuelo que creo, más se usa en el lenguaje: obtener algo sin hacer nada;

es como un imán poderoso, automáticamente atractivo, atrayente. Generalmente caemos en la trampa y nos justificamos diciendo que es “por probar”, que “no cuesta nada”, que “total, es gratis”. Pero no aprendemos al parecer y nos sorprende cuando nos damos cuenta que el “gratis”, esconde algo y que al final nos costará más lo que sea, porque el “gratis” tiene un precio que está escondido y nosotros pagamos …

La frase puede aplicarse a todo, así es que cuando algo nos parezca “demasiado bello para ser cierto”, pensemos que “no hay lonche gratis”, y que pagaremos un precio, aunque no sea en monedas …

Imagen: https://ideasparallevar.wordpress.com