¡PASEN ADELANTE…!


La feria recibía una multitud que circulaba por delante de puestos y carpas como si fuera un río, comiendo algodón de azúcar rosado y palomitas de maíz…

Una carpa a rayas rojas y blancas, algo apartada, dejaba vislumbrar un interior oscuro, que provocaba desconfianza y curiosidad entre la gente que por allí pasaba; en la entrada, al lado de un cartel que decía solamente HOCUS-POCUS, un hombre de mirada fija y negra, cubierto por una capa y con una barbita en punta, sonreía mecánicamente cada tanto, mientras llamaba: “¡Pasen adelante, pasen adelante…!”

A veces entraba alguien, que solitario, era atraído por la voz ronca y la sonrisa del personaje de la entrada se ampliaba, mientras volteaba para mirar la entrada del visitante…

Curiosamente, entraban y no salían, pero nadie parecía percatarse del hecho; al caer la noche, despoblada la feria, el hombre de la capa cogió el letrero y se internó en la oscuridad de la carpa, sonriendo. Allí, dejó el letrero en el piso, frotó sus manos con satisfacción, se envolvió por completo en la capa y desapareció, dejando una pequeña nube de humo…

Había concluido el día y el patrón estaría satisfecho con la cosecha: quince nuevas almas.

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