EPPUR SI MUOVE


Digamos que era distraído, que no se “fijaba”, que no parecía Advertir nada de lo que sucedía a su alrededor; abría mucho los ojos y miraba como desconcertado a todas partes…

Tampoco hablaba y de vez en cuando ladeaba la cabeza, como hacen los perros y los que quieren saber algo, pero no hablaba y su caminar era acompasado, casi flotante…

Si alguien hubiera podido verlo por dentro, habría visto que estaba vacío, hueco, que era pura cáscara y, sin embargo, se movía…

Imagen: https://twitter.com/caricaturella

Publicado en «masticadoresvenezuelacolombia.wordpress.com«

LA QUINTA RUEDA


La quinta rueda del coche es la de “repuesto”, la que suele estar –cuando está- en la maletera, y a pesar de su importancia no se la tiene en cuenta y generalmente cuando alguien lo hace, o falta, está desinflada o no hay “gata” para levantar el carro, ni llave de ruedas para que el vehículo siga rodando…

Bueno, en el Perú, la quinta rueda del coche, esa de la que nadie se acuerda, salvo en la emergencia, es el ciudadano. Sí, el CIUDADANO.

Por eso, creo, estamos como estamos, ya que la importancia del CIUDADANO, o como le gusta decir al Presidente “el Pueblo”, es nula a la vista de lo que sucede…

El “Pueblo” es un genérico multitudinario, a diferencia del “Ciudadano”, que es la individualidad, dentro del genérico…

UN MILLÓN de muertos, es una estadística (un número o su representación gráfica, traducida en barras o en curvas) y UN muerto, es una historia con nombre, apellidos, parientes, amigos, un pasado y ningún futuro; “el pueblo” es una estadística fría, numérica y “el ciudadano” es esa historia que grita y ahora, nadie parece tomar en cuenta…

La razón de ser del Estado, es el ciudadano y todo debería estar orientado hacia él, su desarrollo y su progreso.

El gobierno (la palabra lo dice), gobierna y gobernar es conducir (“gobernalle” es el timón de una embarcación, en términos marineros) y por lo que se nota en el país, el “gobernalle” no funciona o no existe, pues el gobierno no conduce, más bien está operando sin ningún sentido ni dirección…

¿Quién sufre las consecuencias de este desgobierno, de este desmadre, de este despelote…?   ¡El CIUDADANO!

El ciudadano, que no es una entelequia, ni una multitud anónima en la que todo se diluye, sino que es UNA PERSONA, como tú, o como yo…

Imagen: https://www.pngegg.com

BARRANCO, TIEMPO DE AMAR


Este fue mi primer cuento publicado en un diario, allá por 1972, en “Correo”, de Lima, lo que fue posible gracias a don Jorge “el Cumpa” Donayre, magnífico e inolvidable persona, amigo y quien fuera mi director creativo, cuando yo era redactor publicitario en “Kunacc Gestiones de Marketing”.  La ilustración original, que acompaño, no tenía nada que ver con el relato, salvo por el título … “Barranco tiempo de amar” ya lo publiqué hace años en este blog, pero hoy vuelvo a hacerlo…

Hay muchas historias en mi infancia.

Vivíamos en una casa grande, llena de rincones oscuros y con vidrios de colores. De muchos colores. A través de los rojos se veía, porque eran transparentes, pero los otros eran “catedral” y solo dejaban pasar la luz.

En la terraza de abajo poníamos una colchoneta y nos tirábamos a leer chistes. El pájaro loco, el conejo Oswaldo, el capitán Marvel. Leíamos “El chico de las dunas” que tenía una cita de san Agustín, pegada en la parte de atrás.

Entonces nos sentíamos en la hacienda, durmiendo bajo los árboles y pescando en el río.

A la hora de almorzar dejábamos abierta la ventana del comedor, para que entrara el aire de mar.

Lindo el comedor. Con su mesa de mantel de hule. La mesa tenía diversos crujidos. Nosotros escondíamos las espinacas, tratando de que no nos vieran, en el bordecito de debajo de la mesa.

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Quizá tú te acuerdes de esos días largos de vacaciones en los que bajábamos a la playa y nos poníamos las zapatillas (las de basquetbol nomás, hermano, mi mamá no me compra de las otras) para que las piedras no nos aplastaran los pies. ¡Y los erizos! ¿Te acuerdas? La señora gorda que se metía a poquitos, bien agarrada de la soga y las olitas que hacía. Las escaleras de madera y los rieles oxidados llenos de musgo y pequeños choros… ¡Vacaciones! Tiempo de sol y playa. Tiempo de los amores nuevos, que se iban cada tarde en el pico de una gaviota. Tiempo de no ir al colegio y volver por la noche, pasadas las diez, a la casa.

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Mi infancia tenía cerros azules y bosques del color de la tarde en mis juegos, y os piratas navegaban desde la baranda de la terraza. Éramos Sandokán y Mompracem quedaba al frente, casi pasando la quebrada.

Todas las tardes arribábamos con el botín preciado de los sueños. Todas las tardes los vidrios de colores eran la iglesia y el castillo. Filtraban la realidad en verde, rojo, amarillo y azul.

Jugábamos solos y al caer la noche regresábamos cansados de vagar por entre las páginas del libro que estábamos leyendo.

Yo era Phileas Fogg y daba la vuelta al mundo en un juego que tenía capítulos. “¿En dónde nos quedamos ayer?”. Ese era nuestro visitar a la fantasía diaria.

La casa de Lucho tenía una perezosa de metal con cojines floreados. Allí, en las noches de los catorce años, cantábamos y Lucho empezaba a tocar la guitarra. Noches de Ipacaraí era la mejor. Era verano, claro. Las mejores canciones se cantan en verano. Adaptábamos letras y nos asombraba ser tan poetas. Cada noche descubríamos que era mejor sentarse conversando de las chicas, que darse una vuelta en bicicleta, tirando papelitos a los enamorados de la costanera.

Entonces yo me iba a la casa y Lucho me acompañaba. Yo lo volvía a acompañar y él me acompañaba al regreso. Y así, conversando, pasaba nuestra pequeña adolescencia. Nos asombrábamos de todo. Y ver a las chicas en ropa de baño era como película para mayores de 18. Así éramos los chicos entonces.

Imagen: Ilustración del diario “El Correo”, Lima 1972.

CHOTA, CHOTANO, CHOTEAR, SHUT…


El presidente Castillo es natural de Chota, es decir que es chotano y “chotear”, en lenguaje llano es “patear” (y proviene de la palabra inglesa “shot”, que se usa también como “disparo o “tiro”” o para “un trago”), finalmente “shut”, en castellano significa “cerrar” (la puerta, la tapa, la boca)…

¿Es posible que al chotano lo choteen, y haría mejor en cerrar la boca, esa que abre solo para hacer discursos de plaza, como si todavía fuera un candidato ofrecedor?

Se está disparando a los pies (son incontables ya los “shots”) y está tratando que el país aguante muchos malos tragos (“shots” en su versión bebible), sin ninguna conciencia aparente de estarlo haciendo a cada rato …

Su último auto disparo ha sido lo que dijo, al contrario de lo expresado por su primera ministra, en la sesión congresal para lograr el voto de confianza. Ella se esforzó en tejer un discurso coherente, alejado de exabruptos, que, por primera vez en estos tiempos, mostraba al gobierno gobernando –al menos en las intenciones-, ahuyentando posibles decisiones dañinas para un país que se agrieta y amenaza con desmoronarse …

Ahora resulta que se corrigió (por Twitter): El presidente Pedro Castillo aseguró esta noche que su gobierno respetará la libertad de empresa durante el proceso de nacionalización del gas Camisea, a propósito de los cuestionamientos en su contra tras el paso en falso que dio en Amazonas, donde habló de “estatizar” el recurso.” (“La República” 26.10.2021).  Pero es una “aclaración” para una minoría con Internet y usuaria de la red social mencionada…

¿El presidente Castillo dice una cosa en USA, llamando a los inversores y dándoles garantías y otra cosa, populachera e imposible, en las plazas públicas peruanas cuando habla …?

Para usar el lenguaje futbolístico esta vez, le ha metido un “shot” a la primera ministra Mirtha Vásquez, que ha roto la red… El problema es que es un autogol clamoroso, porque la señora juega para su equipo y debe estar más desconcertada que cuy en tómbola. …

¿Con esto de los disparos al pie, “shots” al propio arco e “incontinencia verboplacista”, estará buscando –repito- que lo choteen o para usar una palabra, funestamente de moda, que lo “vaquen” …?

Dice, se desdice, vuelve a decir y se desdice de nuevo, en tiempo récord… Son cosas del Orinoco, que tú no sabes, ni el río Rímac, ni yo tampoco …

Imagen: m.elcaribe.com.