POR UNA LETRA


Desde hacía un tiempo, su obsesión era casarse y pensando, decidió que le gustaría que su consorte se apellidara Luna, porque tenía el convencimiento de que el satélite terrestre la poseía misteriosamente, en especial cuando había luna llena…

Pero no todo era perfecto, y no lograba encontrar la solución para “cerrar el círculo”; se llamaba Clara, no Claro y ser Claro de Luna, era lo que ella más deseaba.

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