LA PALABRA


Se apellidaba igual, pero no sabía de ningún pariente que viviera al otro lado del mar, tan lejos hasta del idioma que se adivinaba al pronunciarlo…

Se enteró porque un amigo le comentó: “¿Viste la tele? Hay alguien que de pronto es tu pariente, porque tiene el mismo nombre y apellido…, en Japón… Lo acusan de ser un asesino en serie…”

Parpadeó y negó con la cabeza: “Es una coincidencia, porque yo no tengo más parientes que mi tía viuda, mi primo, su hijo, que todavía está chiquito y viven a tres cuadras de la casa…”.

Japón…, pariente…, asesino…, mismo nombre y apellido… La palabra era “colombroño”, pero como era antigua, él no la conocía y su amigo tampoco…

Imagen: depor.com