LOS DIENTES DEL CABALLO


Recordaba siempre lo que su madre y su padre decían, cuando recibían algo: “A caballo regalado, no se le mira el diente”; eran pobres de solemnidad y todo lo que les llegaba por voluntad de otros, estaba bien como estaba…

A su chompa le faltaba un botón y tenía varios zurcidos, los zapatos le quedaban un poquito grandes y sus pantalones habían conocido otros dueños…

Tenía curiosidad por verle el diente a algún caballo y soñaba con sonrisas equinas mientras dormía…

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