CREER EN LO QUE SE DICE


Es indispensable para el creativo publicitario creer en lo que está diciendo; aquí no cabe “guardar distancia”, creer “a medias” o simplemente no creer, porque se estaría mintiendo y lo que es más grave, dando forma a una mentira que se va a esparcir, con el poder que todos sabemos, la publicidad tiene en materia de difusión…

El creativo publicitario no solamente estará mintiendo y esparciendo su mentira, sino que estará convenciendo a una audiencia enorme; esto, por supuesto, no preocupa a los que yo llamo propagandistas del “tónico curalotodo” o “vendedores de sebo de culebra” y que, en realidad, lo que son es delincuentes disfrazados…

Y dentro de la delincuencia, también tienen un nombre, y este es el de sicarios, porque alquilan su arma, que en este caso es la creatividad, para un fin que saben no es lícito…

Nadie debería decir lo que no cree, difundirlo, sabiendo que no es verdad, que está engañando, e irse a dormir tranquilo, como si nada hubiera pasado…

Repito: eso no es ser creativo publicitario sino delincuente. Un sicario, por más señas.

Imagen: http://www.hola.com

Publicado el 2.8.2021 en el blogmentemochilera.blogspot.com

¿NOS ESTAMOS YENDO A LA …?


Mierda es la palabra que completaría el título, pero como este post pretende hablar sobre educación, buenos modales, corrección, por si es que alguien la considerara como una grosería, puse los puntos suspensivos, ya que no encontré un sinónimo así de contundente…

Sé que es cosa de viejos renegones mencionar lo mejores que fueron “otros” tiempos: “En mi tiempo…”, es algo que hemos escuchado decir mucho y ahora me encuentro pensando que “antes no era así”, con referencia a lo que se ve ahora y que es una manera de decir que “en mi tiempo, las cosas no sucedían de la misma manera que ahora” …

Como humanidad hemos progresado, qué duda cabe, cuando se explora Marte, se desarrolla la computadora cuántica (aunque no se sepa bien qué es lo de “cuántico”), la comunicación es velocísima y casi universal, los avances de la medicina son asombrosos y se inventan zapatillas para los corredores que logran hacerlos más veloces… De las cavernas hasta aquí, es indudable que el salto es exponencial y nadie duda sobre eso.

Hemos progresado MATERIALMENTE, porque en cuanto a persona –o en un momento retrocedimos lo avanzado- o seguimos siendo el cavernícola desconfiado de todo y de todos, egoísta y que piedra, o garrote en mano, ataca a lo que se mueve (en este caso el “progreso” se muestra como arma de fuego o bomba nuclear) …

Sí, avanzamos también como personas y empezamos a vivir en tribus, en comunidades, en pueblos, en ciudades y en urbes gigantescas, relacionándonos con los otros, pero claro, inventamos los mapas y trazamos rayitas divisorias que llamamos fronteras y si lo vemos bien, este es en realidad un volver a la “territorialidad” cavernícola y tribal, que es básicamente animal, consolándonos con eso de que “el ser humano es un animal, pero racional”.

Digamos que nuestro progreso como especie, tiene avances materiales y personales, pero en este último punto, retrocesos que vuelan hasta muy atrás en el tiempo y hacen que lo avanzado como personas se vea un poco ridículo: parecemos un mono (con perdón de los simios) que aprieta el botón rojo del arma nuclear, porque como ni siquiera imagina lo que es, le gusta el color de eso que parece una frutita…

Así, hoy, reunida a la mesa, la familia para el almuerzo, lo que hace cada uno es mirar su teléfono celular ignorando a los otros y, ensimismado en el “chat” – o lo que sea que el aparatito esté proveyendo-, comer sin saber lo que come, ni importarle tampoco. “Incomunicación” le llaman. Yo diría, como mi padre, mi madre y “mis mayores”, que es “ausencia de educación”, o si quieren, piadosamente, “mala educación”, porque sería educación de baja calidad y lo que esto nos dice es que “no hay educación” en este caso…

Hemos avanzado tecnológicamente y personalmente –es curioso- la tecnología nos aísla, nos ensimisma y aunque las redes sociales son inmensas, son millones de personalidades que se conectan remotamente, muchas veces sin conocerse en realidad, y que a veces forman pequeñas tribus en base a intereses comunes: “Soy YO, estoy SOLO y si me junto con otros, lo hago con LOS QUE PIENSAN COMO YO”…

Pero sigamos en la mesa del almuerzo, y la familia se va levantando uno por uno, con excusas como “terminar los deberes”, “una cita importante”, “lavar la vajilla”, “dolor de cabeza” u otras, dejando al abuelo sentado, delante de su café a medio tomar, solo y pensando que “en mi tiempo…”

Se decía “gracias”, “permiso”, “disculpe”, se cedía el asiento en el ómnibus a las mujeres, personas mayores y a los discapacitados; se respetaba el orden de llegada y en la “cola” de gente, nadie “vendía su sitio”, ni se “colaba”; se decía “buenos días”, “buenas tardes” o “buenas noches”, según fuera la hora y en general se tenía lo que era “educación”, o se era “civilizado” … Pienso que ahora la civilización se ha perdido y la educación está ausente…

Repito el lugar al que creo que nos estamos yendo y me da mucha tristeza pensar que somos cavernícolas, piedra o garrote en mano, arrancando con los dientes, un pedazo de carne sanguinolenta, del bicho que acabamos de matar y que un arqueólogo del futuro, al estudiar los restos, dictamine que era un neandertal, comiéndose a un cromañón…

Imagen: es.aliexpress.com