LOS SIMPLONS


Es blanco o es negro y no hay más.

Es bastante bobo creer en eso que nos hicieron, nos hacen y seguramente nos querrán seguir haciendo creer, sobre la existencia de un fraude electoral en el Perú.

Es insultante creer que somos estúpidos, tratarnos como a pobrecitos retrasados mentales y pensar que somos los “SIMPLONS”… Una nación de simplones, que cree en el dios WhatsApp y venera a las pantallas de televisión donde la verdadera verdad, la sacrosanta, es emitida por confiables y píos pastores de opinión pública.

Es lo que los que perdieron la elección, creen que somos: Un rebaño de borregos a los que hay que esquilar para sacarles la lana (y no pongo comillas a la palabra lana, que en México se entiende como dinero) una y otra vez…

Tanto lo creen, que contratan abogados para que nos convenzan, por si las moscas alguien duda, con argumentos “legales e implacables”. Se les aúpan políticos, personajes de la farándula, algunos futboleros, desavisados, interesados, ingenuos, y hasta un premio Nobel tienen haciendo campaña desde fuera del país, para que se desconozcan los resultados y se proclame fraude.

En realidad, lo del fraude presumo que viene porque a la “tercera va la vencida” y quien es protagonista, no se resigna a perder por tercera vez la presidencia y se revuelve como gato panza arriba…

Los “creyentes”, son impermeables a cualquier razonamiento, porque es sabido que la fe no entiende de razones, pero lo que no me explico es por qué los demás piensan que el asunto TIENE que ser negro o blanco y no comprenden que entre uno y otro color hay muchos otros, además que mezclando a los dos, la gama de grises es muy amplia.

De pronto, es el miedo (que puede ser irracional) el movilizador en muchos casos, pero creo que, a los directamente perdedores, los impulsa el miedo, es cierto, pero a perder su libertad.

Bueno, esa es toda una historia…

Imagen: http://www.foxtv.es

TODOS SOMOS IGUALES


Especialmente ante la Ley, y si eres culpable o mereces ser investigado para demostrar eso o tu inocencia, no puede haber ninguna diferencia, porque como se dice, “nadie tiene corona” …

La denuncia de un ataque con lesiones graves al ciudadano Richard Muro, perpetrado por militantes de Perú Libre, tiene verdadera importancia y si se comprueba el hecho repudiable, no solamente tiene que ser rechazado por todos, sino que sus autores deben ser castigados por la Ley…

Hechos como este, además el actuar vandálico y criminal perpetrado por seguidores o militantes del partido opositor, lo que hacen es demostrar una división casi fanática, que lo único que consigue es incrementar la inseguridad nacional, fomentando la criminalidad con la excusa de las “ideas”.

Estamos, como nunca, viviendo esta polarización exacerbada, que es el fruto de una larga postergación de la mayor parte del país, y un no menos largo desinterés sobre lo que sucede, creyendo que “Lima es el Perú” …

La votación en las últimas elecciones, ha dado, finalmente, a un ganador y nos guste este o no, aceptarlo es lo correcto y lo legal. Podemos discrepar de él y su pensamiento, pero no se justifica de ninguna manera la violencia para demostrar que se disiente, ni tampoco el que sus militantes o seguidores, recurran a ella como argumento.

En el momento en el que los golpes reemplazan a las ideas o buscan “reforzarlas”, no solamente estamos retrocediendo a la época de las cavernas, sino que nos convertimos en animales irracionales…

No creo que el tema “se acabe aquí”, pero quería escribir esto, porque a propósito de mi artículo de ayer, me dijeron que estaba mirando un solo lado, pero lo que hice fue comentar hechos en los que participaron cientos de personas, sin que, por eso, el ataque vandálico y repito, criminal, a una persona “opositora” no sea tristemente destacable y punible para los responsables…

El Perú lo formamos todos y absolutamente todos, somos iguales, sin distinción alguna…, especialmente ante la Justicia y la Ley.

Imagen: culturagenial.com