LOS PICAPIEDRAS


Los personajes que en la serie son simpáticos y usan su imaginación para “modernizarse”, sin dejar de vestir pieles y vivir en Piedradura, los Picapiedras, parecen tener en el Perú su lado cavernícola más oscuro y agresivo…

Son “KAVERNÍKOLAS”, con la “K” como símbolo y bandera, que arremeten contra todo aquello que no les sea grato o convenga, como lo sucedido en Lima, cuando –copiando “a la champa” (o sea de cualquier modo)- la “estrategia” de Donald Trump, de azuzar a sus seguidores para “tomar el poder” (en este “copiativo” caso, además, sacar al presidente Sagasti, a la fuerza, de Palacio de Gobierno) …

En la algarada confluyeron grupos violentistas, de los que la señora “K”, en un par de tweets posteriores, ha querido deslindar vinculación, a pesar de existir evidencias gráficas de la esta… No solo enfrentaron y golpearon a la policía, sino que golpearon también a reporteros gráficos, periodistas, transeúntes y atacaron a los restaurantes y comercios de la zona, destrozando muebles y maltratando malamente a parroquianos y empleados de estos lugares…

Su intención, evidente y manifiesta, era “tomar el Capitolio” (aquí, Palacio de Gobierno), porque lo dijeron, y eran azuzados por un “periodista”, que, desde un canal de televisión de señal abierta, les indicaba que “Tomaran Palacio de Gobierno” (es el mismo espécimen que pedía (“Sacar a Sagasti en pijama, como a Belaunde”) …

Dirán que “todo parecido es pura coincidencia”, pero los hilos de conexión se ven, y es una burda copia (la de “no querer perder”) de lo que en EUU produjo muertes, además de destrozos, en la sede del Capitolio norteamericano, todo producido por vándalos delincuentes, con la diferencia de que aquí, no estaban disfrazados y son fácilmente identificables.

Estos Picapiedras locales, son no solamente una deshonra para los peruanos, una vergüenza para los limeños y un verdadero peligro para la seguridad nacional, sino que son reales y verdaderos delincuentes, que se zurran en la ley, el orden y en todo lo que se oponga a su ilícito accionar…

Qué pena que tenga que escribir sobre esto y qué pena que mi ciudad sea ese lugar que el “realismo mágico” literario, hubiera envidiado (el de la magia negra, por supuesto).

¡NO PASARÁN!

Imagen: formulatv.com