DESCARTES


Se llamaba Pedro, pero en el trabajo le decían Descartes y él aceptaba el mote, pero no sabía por qué se lo decían, ni le interesaba, aunque al principio le pareció raro…

Un día se le ocurrió averiguar y descubrió que había habido un Descartes, que fue filósofo y matemático de renombre hacía mucho tiempo, allá por las Europas…

Desde entonces se sentía halagado cuando lo llamaban así y cuando alguien le decía “Pedro”, el agregaba “Descartes” y sonreía orgulloso…

Llévate eso…”, le pedían donde trabajaba, que era una imprenta, para que recogiera los papeles y recortes que iban acumulándose, o sea, concretamente, los descartes.

Imagen: filosofiauny.blogspot.com