EL ACEITE DE LOS DIOSES


Aterrado, el Bien trató de esconderse, de huir, de hacerse invisible, pero las palabras sonaban a sentencia de muerte.

El Mal sonrió malévolo, como lo hacía siempre y se frotó las manos, preparándose para ahorcar al Bien cuando lo encontrara…

El Bien, tenía una botellita con aceite que le regalaron los dioses, que al frotárselo, lo haría desaparecer…

Presuroso, el Bien se untó íntegro de la cabeza a los pies, y aunque el cabello le quedara pringoso, confiaba en el aceite desaparecedor de los dioses…

No notó ningún cambio, pues se miró las manos y las veía, se miró en un espejo y vio su cara compungida, y también vio al Mal que apareció por detrás y el Bien vio como atenazaba con las manos su cuello…

De pronto, las manos y el Mal todo, empezaron a desaparecer junto con la imagen del espejo…

El Bien no había leído que en la etiqueta decía, “EFECTO A LOS 5 (CINCO) MINUTOS DE LA APLICACIÓN”.

El Bien y el Mal desaparecieron de la Tierra y ni los dioses pudieron encontrarlos…

La Tierra, mientras, siguió dando vueltas…

Imagen: estrategiasymercados.com