Publicado el 20.4.2021, en el blog “MENTE MOCHILERA”

SALIR DE LA CAJA, ROMPER EL MOLDE

Cualquiera de las dos expresiones del título de este pequeño artículo se aplica a la comunicación publicitaria y son su esencia…

Diferenciarse: He ahí la cuestión. El reto. La necesidad; y creo que es precisamente lo que no se está haciendo…

No se trata de una mirada u opinión pesimista, sino antes bien, una clarinada de alerta, aunque sé que mi “aviso”, lo más probable es que sea uno más y no se tome mucho en cuenta.

Tampoco significa que “antes” las cosas fueran muchísimo mejores, pero por lo que vengo viendo, pues soy testigo y actor de cincuenta años de publicidad, el tema se ha ido degradando, tal vez con excusas como la pandemia, el “cambio de paradigmas”, o la “novedad” de medios, en los que la publicidad recién se está acomodando…

El asunto es que noto un facilismo chato, que –por supuesto con excepciones- me apena porque he sido y soy parte del “gremio” y mi labor siempre estuvo destinada a encontrar y aplicar esa “ventaja diferencial” que lograra avisos que resaltaran algo, en medio de un océano de ellos…

No entiendo por qué se abandonaron las historias, por qué se cree que “decir las cosas directamente” es más efectivo que presentar algo que el espectador acepte, haga suyo y, por supuesto, actúe en concordancia y si es posible, repita o recomiende…. Está bien que un precio bajo atraiga, pero eso pasa, porque uno recuerda poco los números, que, al fin, son fríos. Siempre he repetido aquello de “Un muerto, es una desgracia; un millón de muertos es una estadística”; y me perdonarán, pero la experiencia me dice que UNA historia, bien contada, EMOCIONA, pero millones de historias, reducidas a números, barras o curvas, son eso: Números, barras y curvas, puramente RACIONALES.

La creatividad, es pues, esencia de la publicidad y si bien esta necesita de APOYOS racionales, lo más probable es que sean las emociones lo FUNDAMENTAL.

Llamar la atención, “salir de la caja”, romper el molde, evitar lo trillado…: ¡DIFERENCIARSE! ¿Eso es lo que hace la publicidad hoy…?

Francamente, no me parece que esto esté sucediendo…

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CONTRABAJO


No encontraba empleo ninguno.

Su desesperación crecía aceleradamente, a la vez que decrecía a mayor velocidad el dinero que había podido ahorrar cuando vivió en la ciudad.

Ahora, en este pequeño lugar de gentes desconfiadas, solo y un poco tartamudo, no podía hacer lo único que sabía: tocar el contrabajo (al que cada vez quería nombrar, llamaba “con…con…trabajo”).

No podía volver a la ciudad, porque el lío de faldas en el que se metió estaba muy fresco y tenía la seguridad que lo estaban buscando. Si lo encontraban, lo más probable era que destrozaran su contrabajo y él, por defenderlo, se dejaría matar…

En un momento, pensó en ganar algo, tocándolo y puso un letrero en el único bar del pequeño lugar, acordando repartir las ganancias con el dueño, un gordo que lo miró extrañado, meneó la cabeza y suspiró… Llegó el día, se puso corbata y cargó el instrumento; llegó al lugar media hora antes y con un vaso de agua mineral –carísima- esperó. No vino nadie, por más que prolongó el agua mineral y el gordo, meneando la cabeza, le pidió que le pagara algo, porque –decía- con su letrero, había espantado a los clientes…

No solamente no hubo presentación ni dinero, sino que él tuvo que pagar,  y si ya el agua mineral que tomó le pareció carísima, el pago que tuvo que hacerle al gordo después de discutir y que éste empuñando un hacha que sacó de bajo el mostrador, lo amenazara con ella, prometiéndole destrozar el contrabajo y partirlo a él en pedazos, fue una fortuna, porque para evitar daños materiales y físicos (en ese orden) entregó todo el dinero que llevaba encima, que era lo que le quedaba y del cual no se separaba…

Regresó a su alojamiento, desanimado, deshecho y se sentó en la cama, después de apoyar el contrabajo en la pared, porque le dolía el pecho…

Al tiempo los encontraron, él, encogido en la cama y el contrabajo, apoyado en la pared. Era una paradoja: Murió sin trabajo y con…con …trabajo.

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