Del tiempo y las luces by Manolo Echegaray


MasticadoresVenezuela&Colombia Editor: Jerónimo Alayón

Las luces estaban encendidas: calles, casas, edificios, las luces de los automóviles, las linternas en las mesas de noche los letreros luminosos; todo, competía con ventaja monstruosa sobre las luciérnagas que desconcertadas veían opacada su razón de ser.

La oscuridad había empezado a las tres de la tarde,a las seis ya era de noche y se encendieron las luces. Pero no había nadie…

Cuando empezara a aclarar, un falso amanecer, vería apagarse las luces y las luciérnagas respirarían tranquilas, hasta la próxima oscuridad, que cada vez duraría más, mientras la noche eterna llegaba, las luces se apagaran, a las linternas se les agotaran las pilas, los letreros luminosos emitieran un parpadeo final y las luciérnagas quedaran como dueñas y señoras de un mundo, que, visto desde las naves voladoras, sería un hermoso diseño de puntitos brillantes, colgado de la nada.

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CUANDO EL DESTINO NOS ALCANCE


CUANDO EL DESTINO

A estas alturas en el Perú, nadie sabe precisamente lo que va a pasar, pero por los indicios, el destino de nuestro país no es bueno para nada…

Llegamos al Bicentenario después de una larga y agotadora carrera de doscientos años y parece que no alcanzaremos la meta, sino en un estado calamitoso, que ha ido poniéndose peor en los últimos tiempos…

Hoy más que nunca, la frase de Jorge Basadre, acerca de que el Perú es un “País de desconcertadas gentes”, cobra realidad y si miramos las últimas encuestas electorales, que llegan hasta el domingo pasado, veremos que un porcentaje muy elevado de votantes no tiene ni idea de por quién votar o no querría hacerlo, porque no le interesa y que aquellos que se deciden por alguien ni siquiera llegan, individualmente, a un 20% en su preferencia.

Y si esto es para voto presidencial, la atomización en lo que sería el voto congresal es peor aún y nos condena a un congreso tan fragmentado que “mayoría” rima con “utopía”, lo que hace que el panorama sea ófrico.

Ya el “Chapulín Colorado”, falleció y la frase conocida, repetida en voz alta “¿Y ahora, ¿quién podrá salvarnos?” queda flotando en el aire, sin ninguna respuesta.

Imagen: http://www.storyblocks.com