LAS CURVAS DEL CAMINO


Toda la vida he preferido un camino con curvas, porque no sabes qué habrá en la siguiente vuelta…Ir así es descubrir, asombrarse y poder contemplar lo desconocido, que suele ser bello…

Es verdad que a veces, tras la curva, no es algo precisamente grato lo que encontramos, pero la siguiente nos puede deparar sorpresas agradables…

No me gustaría que el camino de la vida fuera una autopista recta, señalizada, segura; de esas, donde lo importante es la velocidad y no el paisaje, ni las vistas que hacen un álbum de recuerdos hermosos.

Además, un camino con curvas, pone a prueba la pericia del piloto y a mí, me gustó siempre manejar…

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