ANTEDILUVIANO O ANTIDILUVIANO… BY MANOLO ECHEGARAY


MasticadoresVenezuela&Colombia

La inteligencia real, puede volvernos más humanos…

AC*

He tenido que escribir varias veces la segunda palabra, para que la computadora deje de corregirla automáticamente.

Lo cierto es que hay muchos que se dicen o creen ser “anti” diluvio,es decir que están en contra de él, sinsaber quecometenun error al hablar o al escribir y que lo correcto es “ante” diluviano, es decir anterior al diluvio (con referencia al Diluvio Universal), o sea antiguo, viejo.

A veces pienso que no nos vendría mal algo de “inteligencia artificial” a los seres humanos.

https://manologo.wordpress.com/

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EL ÚLTIMO DE LA FILA


Fila corta, porque están, en orden: Manuel Enrique, María Antonieta, Teté, Panchín, Lucho y Manolo.

Manolo, soy yo, el último de la fila de los Echegaray-Gómez de la Torre. El único que sigue por aquí, no sé por cuánto tiempo más…

Ser el último tiene ventajas y desventajas, como todo en la vida… Dependiendo de un “como sea”, la fila empieza por los más bajitos y los de mayor tamaño están al final. En mi caso, casi siempre fui de los primeros y ahora, bajito y todo, resulto ser el último…

Sí, como decían de mí hace muchos años, soy el “conchito” de la familia, lo que queda al fondo del vaso; de esa familia que “Tony” y Enrique formaron al casarse el último día del ya lejano año de 1931…

Esto de ser el último, conlleva responsabilidades, como ser la “memoria”, de nuestra familia corta –siempre aclaro lo de “corta”, porque el término “familia” es muy grande y en mi caso, extensísimo, sobre todo por parte de madre- y el depositario, tal vez involuntario, de pequeños secretos, álbumes de fotografía, cuadernos de poemas, papelitos con máximas primorosamente escritas a mano, libros, revistas, vajilla prosapiosa y dispareja, y sobre todo, recuerdos, de esos que son inmateriales, quedan almacenados en nuestra memoria, y brotan inopinadamente…

Esto de ser la “memoria”, lo aprendí de mi madre, en el caso de los álbumes de fotografía, que aún guardan muchas veces el pie descriptivo de cada foto, pero hay otras que no lo tienen y “Tony” era la memoria que veía y sabía sobre caras de personas y el aspecto de lugares que no tenían ninguna identificación.

Falleció mi madre y con ella murió “La Memoria”, así, con mayúsculas, porque mi pequeña memoria está llena de huecos, de lugares en blanco, de innumerables fotografías sin descripción alguna, donde las sonrisas y los paisajes parecen decir “¿No me reconoces…?”

Cuando me toque irme, seguramente quienes queden, tal vez por curiosidad, mirarán las fotografías que –por precaución “moderna”- guardo en la computadora y que he ido agrupando, unas con el nombre de mi madre, otras con el de mi padre, algunas más con el de Alicia, mi esposa y otras más, finalmente,  con el mío. Mis hermanos, los tres, figuran en el grupo de mi madre… Claro que en la “nube” (otra “modernidad”) tengo almacenadas cientos de imágenes, que me he prometido, así como identifiqué cada foto en el “archivo general” que hice con esas cuatro secciones, hacerlo “apenas pueda”, frase que en realidad debería leerse “mientras me quede tiempo” …

Ser “el último de la fila” es haber visto como la pequeña familia de padres y hermanos, se iba, es saber que, en algún momento, uno se irá “con la música a otra parte” …

Imagen:  Manolo en 1948. Foto por Manuel Enrique