CRUCE DE BRUJAS


¡Error, horror…!

En mi post “Bibidi – Bobidi – ¡!”, las brujas en sus escobas voladoras se me cruzaron, confundí a “La Cenicienta” con “Blanca Nieves” … y no solamente eso, sino que la imagen que acompaña al post es de una bruja, sí, pero de la película “La Espada en la Piedra”, también de Disney.

Aunque no tengo perdón, lo solicito a los sufridos lectores, porque dirán que “no me documento” o que “escribo de memoria” … Este ha sido un cruce de brujas y de cuentos… ¡Que para qué les cuento!

Tal vez en mi descargo pueda decir que mi infancia “cuentífera” está lejana y se mezcla un poco. También puedo argumentar en mi favor, que las brujas intervinientes en el post, salen todas en películas de dibujos animados de Walt Disney…

Finalmente, debo pedir disculpas a los hermanos Grimm y a Perrault, por la mescolanza equívoca.

Imagen: elmundodepraline.blogspot.com

TE CONOZCO BACALAO, AUNQUE VENGAS DISFRAZAO


Publicado en el blog “MENTE MOCHILERA”

martes, 16 de marzo de 2021

Para trabajar en publicidad como creativo, lo primero que hay que tener, creo, es curiosidad…

Y esa curiosidad debe llevar a conocer a los productos, su entorno, su mercado y por supuesto, a los consumidores, cosa que a veces parece que se olvida, cuando veo comerciales que parecen apelar a los marcianos…

Pero ojo, que “conocer al consumidor” no es solamente cuál es su número, donde se ubica y otros datos estadísticos, que son valiosos para conformar un “todo” de los consumidores, pero absolutamente insuficientes, porque son cifras frías, barritas en una estadística o curvas en un cuadro…

Es vital, importantísimo saber cómo es, ese consumidor. Poder individualizarlo. Conocer sus hábitos, sus preferencias, sus hábitos de uso y consumo. Cómo será su relación con el producto que vamos a anunciar…

Ganamos poco con los números abstractos y mucho con el conocimiento directo que tengamos de los individuos y sus motivaciones…

Sé que para quienes se dediquen a la “investigación motivacional”, estas líneas son la base de su actividad, pero no está demás agregar este mi “testimonio”, que, como decían algunos antiguos avisos de Lufthansa, son “El comentario de un auténtico pasajero” …

Escribir para publicidad sin saber cómo es la persona para quien se escribe, o sea el “público objetivo”, es como caminar con los ojos cerrados: sí, caminamos, pero nos podemos estrellar contra una pared o caer a un precipicio…  y también nos puede atropellar un auto…

La investigación motivacional, me ha permitido –a lo largo de mi larga carrera como publicitario y creativo de publicidad- saber mucho más precisamente que con números estadísticos, cuadros y “suposiciones”, de aquellos a quienes iba dirigido lo que hacía. Va a sonar exagerado, pero han sido muchas las horas que he pasado “en vivo y en directo”, observando “focus groups” sobre los más diversos productos y variados grupos objetivo…

Así, he visto, tras el espejo de doble cara, las reacciones que suscitaba un nuevo envase, cómo agarraba el producto quien lo usaría, y escuchado comentarios sobre apariencia o sabor. He sido testigo del “comportamiento del consumidor” y nadie me lo ha contado, aunque después las conclusiones del focus, enriquecieran aún más el conocimiento adquirido “de primera mano”.

Es cierto que es un método algo caro y un poco lento, pero los elementos que provee para la publicidad y el marketing en general, son invalorables, porque creo que ayuda en gran medida a disminuir el riesgo que representa lanzar un nuevo producto o comunicar correctamente sobre el mismo, o uno ya existente…

Podría escribir mucho más sobre mis propias experiencias con la investigación motivacional, pero como final, dejo un pequeño consejo: NUNCA DESESTIMEN LA INVESTIGACIÓN Y MUCHO MENOS LA MOTIVACIONAL, PORQUE NO SE PUEDE ANDAR A CIEGAS.

 

Imagenhttp://www.risasinmas.com

BIBIDI-BOBIDI- ¡BÚ!


Es tan simple…

Solamente unas palabras mágicas y todo se arregla. Si no, escuchen a la bruja, en la película de dibujos animados “Blanca Nieves”, cantar:


“Salacadula machica bula babidi-bobidi-bú”


yo hago milagros con esta canción:


Babidi-bobidi-bú.”

Claro, eso es un cuento, una película de dibujos animados de Disney y no la realidad, que es mucho más cruda que esa edulcorada historia y su exitosa adaptación animada cinematográfica…

La verdad es que con cantitos y ensalmos no se arregla nada, aunque muchos crean en la “magia”, esa que proporciona inmunidad contra todas las desgracias y avanza vencedora, sea “blanca” o “negra” …

Vuelvo a decir que creer que la solución está “a la mano”, es como creer en el vuelo de los chanchos o la inmortalidad del mosco, porque, aunque se están haciendo todos los esfuerzos para proteger a la humanidad del Covid y encontrar una cura para el virus, aunque las señales que podemos ver cerca de ello y las noticias (las “malas noticias”), sean desalentadoras, lo que está sucediendo es una dolorosa realidad y lo peor sería creer que un ente sin cerebro, atiende a los cantos y retrocede hasta desaparecer porque se le dice “¡!”

Ya hay, no una, sino varias vacunas y los científicos están trabajando a marchas forzadas con el fin de encontrar el remedio que acabará con el virus y la Ciencia (con mayúscula) no es magia, aunque veces sus resultados parezcan provenir de allí; pero hay que tener cuidado y saber que los charlatanes, los magos y toda esa cáfila de embaucadores que se refugian en la “ciencia” y se cubren de un manto de sabiduría, respetabilidad, de “efectividad comprobada”, no son sino truhanes, vendedores de jarabe “curalotodo” y pomadas “sebo de culebra”, para ganar dinero a costa de la necesidad, credulidad e ignorancia de mucha gente…

Queda esperar, aunque ello nos desespere. Confiar el que la Ciencia, seguirá persiguiendo y alcanzando sus metas para nuestro beneficio, el personal y el de toda la humanidad.

Imagen: Internet, “bruja” de la película de Disney.