“LOS VIEJOS A LA TUMBA Y LOS JÓVENES A LA OBRA”


La frase de Gonzales Prada resuena en una campaña que, aprovechándola, ha pululado por las redes sociales, infestándola de insultos y agravios contra “los viejitos”, como les llamaba un antiguo congresista, a los eufemísticamente llamados “tercera edad”, a esos de la “edad dorada”, a los “adultos mayores”, en suma.

La tesis de que “porque yo trabajo y traigo el sustento a mi familia, debo vacunarme primero” ha llegado de la mano con tildar de “genocida” al Presidente de la República (que dicho sea de paso es uno de los que –según la frase evocada- debería morirse) …

Es sabido que las redes sociales esconden la bazofia más pestilente que se escuda en el anonimato, en los alias o en la tecnología que crea los “bots”, que se reproducen como verdaderos virus (igual que el COVID, estos tres lo que buscan es “matar”) …

Ya no se trata de un discurso inflamado en el Politeama, en un contexto totalmente diferente y que fustigaba a una clase política deleznable, poco después de la infausta guerra con Chile, sino de la multiplicación de afirmaciones mentirosas e insultantes, que es posible gracias a las redes sociales, utilizadas de manera canallesca, delincuencial y cobarde.

Van a decir que como tengo 73 años, estoy “respirando por la herida” y que mi reacción es lógica, en alguien “que ya está de salida”, “con un pie en la otra”, aferrándose con uñas y dientes a vivir…

Sé que puedo morirme, porque tres infartos cerebrales y cuatro al corazón me han hecho candidato cercano al cementerio o a un crematorio…; no hablo por mí, sino que me irrogo el derecho, de darles una pequeña voz a hombres y mujeres que no tienen por qué morirse a causa de un virus demostradamente sin cerebro, como descerebrados son los que se creen la mamá de Tarzán, porque tienen abuelos a los que basurean, o padres a los que les dicen “viejos”, pensando en heredar.

Creo que algunos jóvenes –no todos, por supuesto- van a llegar a viejos (porque el único modo de no serlo es morirse precisamente siendo joven) y los que lleguen a ser “adultos mayores”, tendrán mucha suerte si en las redes sociales de su época, no los consideran desechos totalmente prescindibles. Dicho en “cristiano”: basura.

Para acabar, me informo que hay algún candidato a la presidencia, que hace suya la frase del Politeama, entre otras declaraciones igual de despectivas y que demuestran un cerebro relleno de grasa o de excremento, lo que para efectos de pensar da lo mismo…

Bueno, a los que “piensan” de esa manera, sean jóvenes o “maduritos” candidotes, les aconsejo no cruzar la calle mirando su teléfono celular, porque están en el camino de ese el microbús llamado Destino, que se los va a llevar de encuentro.

Imagen: disfracesbacanal.com