EL MAR DE LOS SARGAZOS


Dicen las historias que las naves iban perdiendo la velocidad de navegación y aunque el viento hinchase las velas, avanzaban dificultosamente, hasta quedar inmóviles, detenidas, por una fuerza extraña, que no era otra cosa que los sargazos, esa alga marina que, flotando, se acumulaba en cantidades inmensas y atrapaba a los barcos, que no conseguían salir nunca de esa tumba marina, vegetal y acuática…

Las historias, leídas cuando chico, vuelven a mí en este tiempo, en el que pareciera que un mar de los sargazos, está haciendo que naveguemos más despacio y con dificultades para avanzar siquiera un poco… Un mar de esos sargazos que son la corrupción, la desidia, el egoísmo, el desinterés, el miedo, la “criollada” y todo lo que va saliendo a flote en circunstancias como las actuales.

Este mar de los sargazos asesino, hace que el viento de la esperanza –que hincha nuestras velas- sea una brisa inocua que se apaga, para dejarnos en medio de una calma chicha, atrapados y sin salida visible.

El mar de los sargazos ha demostrado ser extenso y me temo que no iremos más allá, porque ante el inmovilismo, las algas han empezado a crecer aún más e invaden el entorno, para enredarse en nosotros y ahogarnos…

Imagen: joseluisregojo.blogspot.com