HACÍAMOS COMERCIALES


Cincuenta años de vida como profesional de la publicidad, son muchos años y una innumerable cantidad de comerciales para tele y radio (“spots”), así como toda la clase de material para comunicar algo, que hice, forman un equipaje voluminoso, pero sorprendentemente ligero…

Esto, como lo he dicho más de una vez, ha sido una verdadera aventura; en realidad, muchísimas aventuras que hacen una de mayor tamaño…

Hacíamos publicidad, comerciales, y nos divertía mucho, porque trabajo que a uno no le entretiene o divierte, es algo que a la larga se hace mal y hace mal al que lo hace. Gracias a los comerciales, conocí el Perú y cuando trabajé en Colombia, gran parte de ese hermoso país…

Pero, sobre todo, pude conocer personas excelentes que formaban parte de esta aventura, como directores de cine, editores, modelos, actores, locutores, profesionales del maquillaje y la producción, de la confección de vestuario…; locutores, sonidistas, iluminadores y tantos otros que realizaban las tareas más inverosímiles y a veces humildes, como cargar cables, manejar una grúa o servir sándwiches.

Me permitió intimar con clientes y con ejecutivos de cuenta de las diversas agencias por las que pasé, aprender de ellos y hoy les agradezco toda la paciencia que demostraron siempre, ante mis preguntas, de seguro, muchas veces impertinentes.

Los comerciales fueron fuente de diversión y aprendizaje; supe acerca de cosas que, de otro modo, nunca habría conocido y me permitieron ampliar, agradablemente, el número de mis amigos.

Digo todo esto porque “un comercial” suele durar segundos en la televisión y quien lo ve, no se imagina el trasfondo que tiene, la gente que participa y el tiempo que toma –desde que se tiene la idea y se escribe la primera línea del guion – hasta que uno lo ve, distraído, en la pantalla.

Sí, hacíamos comerciales, publicidad y nos divertíamos, aunque esto pueda sonar extraño y hasta exagerado. Pero estoy seguro que mis amigos, compañeros de “trabajo” (perdonen las comillas), extrañan como yo esa adrenalina que nos impulsaba a seguir adelante, saltando los obstáculos.

Como decía el recordado Augusto Ferrando, “Un comercial y regreso”…

Imagen: En la filmación de un comercial para camisas “Robin Hood”, en los 70.

Publicado por

manoloprofe

Comunicador y publicista desde 1969. Profesor universitario desde 1985. Analista y comunicador político desde 1990.

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