NINGÚN HOMBRE ES UNA ISLA


El título, que puede parecer una verdad de Perogrullo, es el de un poema inglés de John Donne, del que copio una traducción, proporcionada por el sitio www.yeyebook.com:

Ningún hombre es una isla

entera por sí mismo.

Cada hombre es una pieza del continente,

una parte del todo.

 Si el mar se lleva una porción de tierra,

toda Europa queda disminuida,

como si fuera un promontorio,

o la casa de uno de tus amigos, o la tuya propia.

Ninguna persona es una isla;

la muerte de cualquiera me afecta,

porque me encuentro unido a toda la humanidad;

por eso, nunca preguntes

por quién doblan las campanas;

doblan por ti.

No tengo mucho más que decir, sino que ahora, más que nunca, es nuestro deber y será nuestra salvación, ser solidarios.

Imagen: alta-cultura.com

«GASTO CON GUSTO, HASTA POR GUSTO Y ME GUSTA…¿TE GUSTA? ¡QUÉ GUSTO!»


Esta vez, es una historia de terror y los protagonistas tienen nombre y si se los quiere encontrar, suelen estar – cuando van- en el Congreso de la República (la peruana, no la de Platón) …. No es una historia de las mejores y a quienes no estén en el Perú no les quitará el sueño.

Sin embargo, a mis connacionales (con excepciones congresales) y a mí, es un tema que no solamente impide dormir, sino que retrata a un grupo de indigentes mentales que regala lo de otros (nosotros), alborozadamente y zurrándose en la razón, para obtener el favor de una ciudadanía, que no entiende qué hacen allí estos jumentos     -aunque votó por ellos-, pero ya que están regalando plata, dice…: “¡No se amontonen, hay para todos…!”

Aprueban leyes dadivosas (reparten plata que no hay, que lo que hay es ajeno, como si fueran caramelos) que el Ejecutivo observa, pero ellos insisten y las aprueban, para que el Tribunal Constitucional las desapruebe, por inconstitucionales, esperpénticas y estúpidas. Es que los congresistas –lo dice la Constitución peruana, la del Perú- NO TIENEN CAPACIDAD DE GASTO.

Ellos, como las moscas de verano, esas que se estrellan repetidas veces contra un vidrio que no ven ni imaginan, porque en su insecto cerebro no existe, insisten en tratar de ganar indulgencias con avemarías ajenas.

Es la repetición de la repetidera: a) Aprueban ley, b) Es observada, c) Insisten, d) Solicitud de opinión, del Ejecutivo al Tribunal Constitucional, e) El Tribunal Constitucional declara nula la norma… ¡Por inconstitucional!

No aprenden o no quieren aprender. Creen que, como suele suceder, ganarán por cansancio o dirán lorosos: “No podrán decir que no tratamos, insistimos y ellos tienen la culpa… ¡Somos buenos, con leche, como los cereales…! Ellos son insensibles.”

Y así estamos, con la historia sin fin. De terror. Construida a punta de patadas en la ingle, puñetazos al plexo, billeteras tragonas con las bocas abiertas, “negocios”, que en cualquier otra parte tienen pena de cárcel y delincuentes, a los que la inmunidad asegura impunidad total.

Perdón por contar una historia de miedo, de terror; por no hablar del Covid, de la canción de moda, o de la tele o las redes sociales. Es que la realidad “real”, se vuelve más fantástica –asustante– que cualquier otra historia que yo pueda contar y, además, a su lado, todo, absolutamente todo, resulta puro cuento.

Imagen: http://www.forbes.com

ROSA DE LOS VIENTOS


Se llama María, pero a todos dice que su nombre es Rosa y que la nombren así. Vive en el puerto y duerme bajo el casco de algún bote, que dado vuelta, es dejado en la playa para que el sol lo seque.

María, autonombrada Rosa, recorre las calles estrechas, donde las casas de madera, pintadas de colores diferentes, tratan de alegrar una tristeza que puede tocarse con la mano.

Vaga sin rumbo fijo, para de pronto detenerse y empezar a dar vueltas, extendiendo los brazos, hasta que el mareo la vence, se sienta en la estrecha vereda por un rato, para después seguir andando y repetir los giros…

Los vecinos, casi todos pescadores o marineros viejos, la llaman como ella quiere, Rosa, pero la apodaron “Rosa de los Vientos”, porque dicen que, con sus vueltas y brazos extendidos, señala direcciones…

En realidad, lo correcto sería que dijeran que es una veleta, pero están muy de acuerdo en que, a ella, aunque loca, no le gustaría para nada.

Imagen: http://www.yumping.com

VACUNARSE O NO VACUNARSE


Me perdonarán, pero creo que la disyuntiva no existe. Es verdad que hay mucho “anti vacuna” por el mundo y no solo lo son en el caso del Covid 19, sino en el de cualquier vacuna.

 Cada uno es dueño de pensar como quiera, pero está más que probado con el control y la eliminación de muchas enfermedades gracias a diferentes vacunas, de la eficacia de esta práctica.

Ahora bien, en el caso específico del Covid 19, virus altamente contagioso y que ya va por su “tercera ola”, cada vez de más rápida transmisión y evolución, desde el contagio a la gravedad, el decidir no vacunarse, recomendar no hacerlo e impedir que las personas cercanas lo hagan, es criminal.

Los derechos de uno, llegan hasta donde no choquen con los derechos de los otros y no se puede poner en peligro la vida de los demás, porque se toma la decisión de no vacunarse.

Dicho claramente, y me refiero específicamente al caso del virus del Covid, los “anti vacunas” son asesinos y, además, suicidas; esta condición última, que significa quitarse la vida, es puramente personal, pero el asesinato implica la muerte de otros, que no tienen por qué desearlo.

En toda sociedad, el asesinato es penado por la ley con resión en cárceles y en algunos lugares con la muerte del culpable, decretada por el Estado.  Sin embargo, los “anti vacuna” siguen no solamente libres, sino que actúan para extender su “credo”, convencer y asesinar así a los crédulos.

Los “anti vacuna” (sobre todo en el caso del virus del Covid) aducen, para serlo, las más estrambóticas razones. No solamente son ridículas, sino que además no tienen ninguna base, ni científica, ni lógica. Toda creencia es un acto de fe y si la fe mueve montañas, estas también suelen caer y causar desastres.

Dicen, por ejemplo, que con la vacuna les van a introducir un “chip” en el cuerpo, para que el Estado o un “poder oscuro que rige los destinos del mundo”, pueda saber exactamente qué hacen y así, controlarlos. O si no, que la vacuna esteriliza sexualmente a quien la recibe, o le cambia el sexo, o “altera los cromosomas”, o…

Deteniéndonos en la primera estupidez, la de la “inoculación del chip vigilante” que tanto se repite en las redes sociales, ¿no se dan cuenta los que lo hacen que YA están siendo vigilados hasta en su menor movimiento y utilizados como “data” por las grandes tiendas, las compañías que “facilitan” el acceso a Internet y por ende a las redes, y por todos esos servicios, juegos y cuanta cosa a uno se le ocurra, cuyas “condiciones” se aceptan con la alegría de un “¡click!” porque son “gratis”, sin leer ni un poquito siquiera del farragoso        –a propósito- contrato, que ponen allí para cumplir con la ley que lo pide así, pero saben que será muy raro que alguno, entre millones, lo lea por completo…?

¿Es que creen que el “gratis” es de verdad y que cada vez que encienden y se conectan con su teléfono celular o su computadora, no hay miles de ojos mirándolos y programas informáticos que siguen, registran y recuerdan cada paso que dan, cada “site” que visitan, cada consulta que hacen, cada chiste que comparten y su mínima actividad en los “buscadores”, “sites” y diferentes “redes” …?

Esos mismos que se horrorizan ante un bulo de tamaño catedralicio, que les dice que los que se vacunen contra el Covid van a ser espiados por un “chip” introducido en su cuerpo (en una versión sui generis del “Gran Hermano” de Orwell), están brindándose alegremente, en bandeja, consintiendo y apresurándose para ser observados, registrados, usados y explotados, no precisamente por un “poder oscuro” o un “Estado nefasto” sino por prístinas empresas, negocios que parecen inocuos y una multitud sonriente y bien peinada, que lo que tiene es interés económico, nada más.

De DINERO se trata. Dinero que compra Poder, con “P” mayúscula, y que los tratantes de información buscan para hacer más dinero, que lo compra casi todo… ¡Y todavía hay quienes no se vacunarán contra el Covid, para que no les “roben” sus datos…! Que conste, que el ser humano es un ente pensante.

Imagen: http://www.flipa.net

TAL VEZ EL VIENTO


Fuera, detrás de los cristales de la ventana cerrada, se escucha una especie de gemido. Como el de un animal solitario, como sonaría el alma en pena que siempre aparecía en tus historias.

Es de tarde, pronto oscurecerá y la imaginación empieza a tejer la manta de los miedos. “¡No hay nada que temer!”, me miento, pero no abro la ventana y corro las cortinas…

Puede que sea el viento, o el alma en pena de tus cuentos, o quizá es que afuera se desatan las oscuras amarras que mantenían sujetos a los sueños.

¡Nunca se sabe!

Imagen: blog.telpark.com

KEKITOS , SAPO Y PATINAJE


Hay que escuchar a Raúl Tola, para comprobar lo bajo que ha caído la política peruana. Por supuesto, patinada pastelera de los que creen que la política es un bocadito. El señor Merino, «El Breve» (cinco días como presidente gracias a su golpe de Estado) y sus áulicos, tienen que comerse un sapo, con forma de kekito.

(3) ‘Al Vuelo’, por Raúl Tola #853 – YouTube