Arrieros


Sebastián Felgueras

Argentina, septiembre de 1873.

Más de trescientas cabezas de ganado pampa forman el rodeo que partió desde una estancia en Guatraché con destino a otra en los Valles Calchaquíes, propiedad de un conocido terrateniente que, entre otros negocios, provee de carne vacuna a los mercados del norte argentino.

La caída de la tarde encuentra a Segundo Tejo, el arriero, y a los seis gauchos que lo acompañan, llegando a la posta y aguada de Santa Rosa de Conlara.

– Me dicen “El Negro Sombra”. Más que un plato de locro y patero tinto no puedo ofrecerles. Si gustan, pueden sentarse.

– Para nosotros está bien. Soy Segundo.

A los arrieros los acompaña media docena de perros que se dan maña para mantener sobre la huella a los baguales; entre ellos, el perro de Segundo, llamado Lobo, por su apariencia similar a su pariente salvaje, y única herencia que le ha…

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AL FIN, EL FIN


Lo torturaron tanto, que, en un descuido de sus atormentadores, se lanzó por la ventana y en un instante que sería eterno, se sintió libre.

Publicaron que se había suicidado por ser culpable.

Tortura, muerte y mentira: Solamente las noticias usuales de una dictadura cualquiera, de izquierda o de derecha.

Imagen: “Ventana rota” de Fernando Vieira. posterlounge.es