DE NOCHE, TODOS LOS GATOS SON PARDOS


Era gato, de un color que no podía definir porque, aunque se mirara la pata, llevándosela hasta la cara, la oscuridad le impedía ver bien.

Se sabía gato y como tal lo único que deseaba era comer y dormir.

Pero estaba dormido y lo que Juan estaba teniendo era un sueño. Curioso, porque a él, en realidad, no le gustaban los gatos.

Al despertar se desperezó y miró alrededor… De pronto, oyó un “¡Juan…!” y quiso contestar, pero solamente le salió un maullido.

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