EL HOMBRE QUE SE ENCOGÍA


Aquí estoy de vuelta, después de un receso navideño-nuevañero

De pronto, llegó a una edad en que se estacionó, es decir que dejó de crecer.

Pasaron los años y su tamaño pequeño era atribuido siempre a que había tenido unos padres bajitos y a que nadie en la familia era especialmente alto.

Hasta que empezó a suceder, que año tras año, decrecía, se achicaba y la ropa primero le quedaba grande y para seguirla usando, aunque floja, entonces les subían las bastas a los pantalones y él doblaba las mangas de camisas y chompas; después pasó a usar shorts y camisetas que irremediablemente le quedaban grandes.

Finalmente, una mañana fueron a despertarlo y no lo encontraron. Al pie de la ventana abierta, habían, arrugados, en el suelo, uno encima de otro, el polo y el short negro con el que lo habían visto la noche anterior.

Lo buscaron por todas partes en la casa y pensando que harto de su problema, se había tirado por la ventana, suicidándose, recorrieron abajo, palmo a palmo, el jardín y los arbustos, sin hallar nada.

Fueron a denunciar su desaparición a la delegación de policía, para que lo buscaran. Su foto apareció, por meses, en la lista de personas desaparecidas, pero nunca se supo nada de él.

La palabra para describirlo era correcta: Desaparecido.

Se encogió tanto, que había desaparecido.

Imagen: http://www.mundoprimaria.com